El reto de esta hora.


Por Julio Anguita.

El PCE, por su historia y su condición de fuerza política que no concurre a los procesos electorales, puede desarrollar impulsos unitarios frente al Poder conservador y reaccionario.

julioanguitaEn la tradición del PCE hay una serie de constantes que se manifiestan a lo largo de toda su existencia. Una de ellas, quizás la más característica, es la de saber como actuar en los momentos de emergencia, de excepcionalidad, de ruptura de los mecanismos normalizados de relación social y política. En alguna que otra ocasión he comentado esa singularidad que sin duda deviene de las circunstancias y condicionantes con que nacimos: una revolución, la de 1917.

Creo que no es aventurado ni disparatado afirmar que ahora, en estos momentos, estamos ante una situación caracterizada no solo por una crisis económica que es sistémica sino también por la voladura de todos los instrumentos jurídicos, ideológicos y de consenso que hegemonizados por el Poder han ido manteniendo el régimen nacido con la Transición. El que en una coyuntura como esta la convocatoria de elecciones sea algo intrascendente nos sitúa en el verdadero escenario en el que todos estamos instalados.

Una de las manifestaciones de que esto es así lo constituyen la ingente cantidad de iniciativas, mensajes, llamamientos y proyectos orientados a construir frentes de lucha y de organización para ella, con un fuerte carácter unitario. El denominador común de todos ellos es la convicción de que la Transición ha sido el problema fundamental para asentar un Estado democrático que se liberase de la herencia franquista en todas sus manifestaciones…En consecuencia lo que están proponiendo es mutatis mutandi una Ruptura Democrática tal y como en su momento propuso el PCE. Sin embargo todas estas iniciativas han sido has- ta ahora incapaces de converger en una única plata- forma que con un programa común, se erija en alternativa al Poder.

El PCE, como es sabido, ha hecho de IU su apuesta estratégica y el objeto de su dedicación preferente. Sin embargo el devenir de los acontecimientos, las vicisitudes políticas ligadas a los eventos electorales han ido consolidando a IU como una referencia electoral que por cierto se encuentra en expectativas de un fuerte incremento de apoyos en las urnas. Ya es evidente que IU ha ido dejando, desde hace tiempo, sus características de movimiento político y social; no nos engañemos. Esta opción de hecho por el trabajo casi exclusivamente institucional, ha consolidado a IU como una referencia a la hora de aportar propuestas y peso político en ayuntamientos y comunidades autónomas. Y ello, con ser satisfactorio, es insuficiente en esta coyuntura de excepcionalidad.

El PCE, pese a su debilidad, tiene militantes y afiliados en bastantes, por no decir en todos, de estos colectivos y plataformas. Una militancia que en su inmensa mayoría y sin dejar los vínculos ideológicos, históricos e incluso sentimentales, con la organización en la que militaron con más actividad, es muy consciente de que la atomización y la proliferación de grupos puede dar paso a una entidad plural y movilizadora que actuando a ras de la sociedad pueda transformarse en la referencia movilizadora de la mayoría social.

El PCE, por su historia y también por su condición de fuerza política que como tal no concurre a los procesos electorales, tiene la posibilidad de intentar desarrollar impulsos unitarios, no solo como partido sino también como referencia para hombres y mujeres que trabajando en otras instancias tiene la cultura de la unidad popular frente al Poder conservador y reaccionario que en estos momentos informa las políticas de un europeísmo de oropel y al servicio de un capitalismo depredador.

El PCE ha reiterado desde siempre que el Partido nunca es un fin en sí mismo sino una herramienta al servicio de la revolución, en última instancia, y de los intereses de la mayoría en el marco referencial de un cambio social. No podemos ser una IU de segunda lectura ni tampoco una depositaria de recuerdos, momentos épicos y glorias pasadas. El reto es atrayente y además necesario. Creo que un reflexión sobre esto bien merece un tiempo de dedicación. Apelo a nuestra historia.


Publicado en el Nº 260 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2013

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