Menos de seiscientos euros


Por Ana Moreno Soriano

lujoLeí, hace bastante tiempo, un reportaje de periódico sobre la Milla de Oro, una zona comercial en el centro de Madrid donde se dan cita las firmas nacionales e internacionales más prestigiadas y que está reservada, por supuesto, a clientes con gran poder adquisitivo. Quiero recordar que lo firmaba Eduardo Mendicutti quien  explicaba, con la gracia y el sentido del humor que le caracterizan, su incursión en aquel mundo del lujo al que se asomaba para preguntar el precio de un sombrero, por ejemplo, y no sólo le provocaban un síncope con la respuesta, sino que le hacían notar de forma ostensible que no era el cliente que entraba normalmente en aquellos establecimientos; incluso le ofrecían un catálogo para que lo viera en casa con tranquilidad, pero seguramente con un doble objetivo: quitarse de encima la presencia del advenedizo y evitar que volviera otra vez a un territorio que no era el suyo, a un mundo que existe sólo para algunos y que es infinitamente más caro. Recuerdo que compartí con el autor del artículo la perplejidad y la distancia de ese mundo del que a él, como a la inmensa mayoría, nos echarían con cajas destempladas; nuestro territorio era, obviamente, el de los grandes almacenes o la tienda de la esquina, los trajes prêt-a-porter, los bolsos de mercadillo y los zapatos cómodos aunque no exclusivos. Ya sabemos que hay trajes, zapatos y bolsos que no se compran por menos de cuatro cifras: quizás por eso, esas marcas carísimas se unen bajo un epígrafe al que se le antepone un adjetivo que nos hace mirar hacia arriba: alta costura, alta cosmética y perfumería… -creo que, en lo que se refiere a joyería, no es necesario porque resultaría redundante-. Pero también sabemos, como nos recordaba Mendicutti, que esos artículos sólo están al alcance de los más altos, no por estatura de ningún tipo sino porque pueden tirar de tarjeta visa hasta donde quieran; no en balde tienen negocios que les reportan cuantiosos  dividendos, desempeñan un trabajo o un cargo público por el que reciben un buen sueldo o tienen garantizado su futuro con un contrato blindado. Me imagino que son esas personas, y no otras, las que pueden transitar por la Milla de Oro sin provocar extrañeza en los solícitos dependientes de las tiendas del lujo y las que sabrán, con toda seguridad, para lo que dan seiscientos euros: unas bagatelas y un café, volvemos otro día…

Sin embargo, esas mismas personas de alto poder adquisitivo pensarán que un trabajador puede vivir con menos de seiscientos euros al mes; será por eso por lo que el Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha propuesto al Gobierno que una forma de atajar el desempleo es contratar con un sueldo por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, que en España es seiscientos cuarenta y cinco euros. Claro está que los trabajadores no tienen que ir a comprar a la calle Serrano de Madrid y para ellos, por lo tanto, la vida es más barata. Sólo tienen que gastar en luz, agua, teléfono, vivienda, comida, vestido y calzado, la parte correspondiente de medicinas si caen enfermos, transporte si viven en una ciudad grande, en fin, nada comparable a los gastos que afrontan los ricos y de los que los pobres no tienen ni idea…

Pero se equivocan: los pobres lo saben todo: saben del despilfarro de muchos cuando hay niños a los que hay que dar de comer en el colegio para garantizarles tres comidas al día; saben que hay cuentas millonarias en Suiza mientras se recortan gastos en Educación y en Sanidad; saben que hay campos baldíos y campesinos sin trabajo, viviendas vacías y familias sin casa; saben que es un atentado contra la dignidad humana que cada vez sea más grande la brecha entre los pocos que tienen mucho y la inmensa mayoría que tiene tan poco… Los ricos son los que no saben nada, metidos en su burbuja de lujo y contando su dinero. Se atreven encima a hacernos las cuentas, pero tendremos que preguntarles, como hizo una vez Felipe Alcaraz a Manuel Fraga en un programa de Televisión: “¿Sabe usted el precio de los garbanzos?”. Pues eso.

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