Compatriotas, por el bien de Europa hemos de comer.


Enternecedoramente filial la admirada expresión del comisario de derechos humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks. Según El periódico.com en noticia editada el pasado día 8 de junio, el comisario se acaba de enterar de que se ha incrementado la malnutrición infantil española, de forma tan alarmante que el propio Sr. Muiznieks se ha preocupado hondamente.

malnutricionMenos mal que nos queda Europa. Pues sí, siempre nos quedará Europa y sus instituciones, y con ellas las enternecedoras muestras de compasión acerca de cualquier realidad que ahonde en nuestras desdichas. No me digan que no resulta conmovedor el asombro que nuestro destino inescrutable causa en las perplejas miradas de las instituciones europeas. Claro, tan ocupadas del día a día que cómo iban ellas a percatarse de que vivimos en un estado de emergencia, tan cerca geográficamente y tan lejos humanamente. Como si la placa tectónica que nos une se hubiera desplazado en silencio y nos avecinase Guinea Conakri.

Como una imagen vale más que mil palabras, trataré de describirle una al Sr. Nils Muiznieks, con el sincero ánimo de ayudarle a esclarecer sus pensamientos y motivarle para que sosiegue su ánimo.

Durante la segunda intifada un hombre con camiseta blanca, en cuclillas sobre el suelo protegía de las balas del ejército israelí a su hijo. Finalmente de poco sirvieron los muros a su alrededor y sus brazos. El niño fue alcanzado y murió ante sus ojos. El hombre se lamentaba amargamente y abrazaba aquel cuerpo, sangre de su sangre, contra su pecho.Sr. Nils Muiznieks, no lloraba este hombre ni por la pérdida de su hijo, ni porque acumulara rabia o dolor por su asesinato; lo hacía, impotente, mientras se cuestionaba cómo decirle al soldado asesino que comprendía que les hubiera disparado en cumplimiento de órdenes de sus superiores.

Eso mismo sentimos los españoles, Sr Nils Muiznieks, como buenos europeos, ni por un momento piense usted que estamos indignados ni suponemos una amenaza vengativa. Que no se trata de eso. Se trata de que, agradecidos hasta la extenuación, sabemos que las medidas que sus colegas en las instituciones europeas diseñan para nuestro bien, nos llevan inesperadamente al paro, el desahucio, la exclusión y la malnutrición. No imagina usted cuánto sentimos causarle sorpresa, compasión y dolor. ¿Cómo iban ustedes a prever que la cosa llegara a mayores?

Estoy muy inquieto desde que supe que la pobreza infantil es un fenómeno generalizado en este país, asegura el señor comisario ¿No es un amor?, para después pronosticar que si hoy están malnutridos, el día de mañana tendrán problemas relacionados con su salud y su educación. Y ese problema no solo les afectará a ellos, sino al conjunto de la sociedad española y europea. De verdad lo sentimos Sr. Muiznieks, y comprendemos bien su preocupación, a este paso no seremos buenos ciudadanos ni buenos consumidores y supondremos un grave motivo de contaminación para el conjunto de la sociedad europea. Es una pena que destrocemos sus expectativas.

Manuel Bermúdez.

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