Los dos estados de excepción de Jaén.


unidadEn Jaén vivimos un doble estado de excepción: el derivado de las consecuencias de la crisis-estafa a la que toda la nación está sometida, que en el caso de nuestra provincia se agrava significativamente, debido a la tristemente célebre cifra de paro que nos sitúa en los primeros lugares del ranking nacional. El otro estado de excepción al que me refiero es aquel en el que vive Izquierda Unida, principal fuerza social y política de la izquierda provincial, como gobernante en municipios, fuerza de oposición en otros y cogobernante en el Parlamento autonómico.

He leído con atención la resolución del 24 de mayo de 2013 que ha realizado la Asamblea de Jaén capital de Izquierda Unida. Reconozco, como propios y como resultado del análisis de Izquierda Unida provincial todos los aspectos del documento, aunque mi apreciación acerca del cogobierno en la Junta de Andalucía, así como las consecuencias políticas, económicas y sociales, difiere sensiblemente del diagnóstico de la Asamblea de Jaén.

El documento refleja una duda que en lo concerniente al movimiento político social de Izquierda Unida en Andalucía se despejó hace ya más de un año, cuando mediante votación democrática de sus bases, se decidió, efectivamente como mal menor, el cogobierno basado en un acuerdo firmado entre IU y PSOE ante la posibilidad real de que fuera la derecha nacional quien gobernara, también, el territorio andaluz. Hay que situarse en las fechas en que se tomó esta decisión democrática de IU. Tras el humillante acuerdo de las fuerzas políticas turnantes en la gobernanza española desde el inicio de la democracia, por el que se reformó sustantivamente la Constitución Española, consagrando el principio del pago de la deuda a los mercados antes de ninguna otra consideración y estableciendo el techo de déficit como objetivo prioritario de todo el Estado, las siguientes elecciones nacionales entregaron el poder absoluto al Partido Popular, que así se adueñaba de todas las instituciones centrales en el territorio español a excepción de Andalucía y Asturias. Situados ante esta realidad se tomaron las decisiones que estimamos más oportunas, con transparencia, libertad y voto democrático.

Si bien es cierto que aquella decisión cabe ser cuestionada en todo momento, no es menos cierto que las movilizaciones de los integrantes del movimiento político y social en todos los ámbitos y lugares de Andalucía y españoles, no dejan lugar a dudas, ni interna ni externamente, sobre la potencialidad y seguridad del programa de esta fuerza política como alternativa real de poder transformador. Porque la política no se hace sólo en las instituciones, sino en los centros de trabajo y también en las calles, mediante las movilizaciones que impulsa Izquierda Unida y todas aquellas otras, nacidas desde organizaciones de clase o movimientos sociales, a las que todos sus miembros se han sumado sin solución de continuidad y seguirán haciéndolo hasta revertir la situación de crisis.

La posibilidad de que el acuerdo de gobierno, como establece el documento asambleario de Jaén, sea percibido como una falta de convicción en la idea misma de alternativa, una desconfianza en las posibilidades y en las fuerzas, propias y dentro de la sociedad, para construir un proyecto mayoritario la niega la propia naturaleza de los actos de la organización, desde el propio gobierno de la junta así como desde las movilizaciones en las calles y la participación continua en las organizaciones y mareas sociales. Cualquiera que tenga ojos libres de prejuicios puede ver esto, no así quien desconoce o niega interesadamente la realidad cotidiana de la acción militante de base ni de la estructura representativa de la misma. De tal modo nos dirigimos a la sociedad comprometida y/o organizada, sin prejuzgarla como desconocedora o falta de capacidad de análisis, seguros y seguras de nuestras convicciones y nuestra lucha.

No existe autoengaño ni, por supuesto, engaño en la idea de resistencia, en tanto que resistencia es toda aquella acción que resulta de una situación contraria a los intereses legítimos de cualquier persona o colectivo sometido por la fuerza a un estado de cosas. Esta es la situación real en que vivimos y desarrollamos nuestra política, por lo tanto tenemos sobrada conciencia del lugar que ocupamos en el ambiente hostil que resulta de las políticas heredadas y actuales de un partido de centro derecha económica con rasgos de populismo social como resulta ser el PSOE y de las de derecha y extrema derecha que resultan de las acciones del Partido Popular.

Por último, es destacable el cambio de estilo en la redacción del documento que someto a análisis, cuando pasa de conjugar el cabe y el puede a aseverar la obligatoriedad del  debe en todo aquello que podría resultar de un debate como el planteado ayer en la XIX Asamblea Provincial de Izquierda Unida de Jaén. Además de destacable es legítimo el uso del debe como intención política, como legítimo es mantener cualquier argumentación y legítima, además de legal, cualquier resolución nacida del seno democrático y libre de una organización que se expresa a través de su máximo órgano de decisión.

Pero toda legitimidad puede perderse cuando la argumentación precede a la imposición o, peor aún, a la díscola, desleal e ilegal postura de no acatar por activa o pasiva el resultado de las resoluciones votadas por el pleno de cualquier asamblea. Si, además de esto, no se asiste a la asamblea y no se entienden como comunes los derechos y las obligaciones estatutarias en una organización por una parte, importante o no de la misma, por muy preciso que sea el análisis de ésta no dejará de ser parcial, opinable y sólo representativo de sus componentes.

La naturaleza misma de la alternativa transformadora que espera la sociedad, en este caso jiennense, de una fuerza política como Izquierda Unida, no queda en entredicho tanto por su decisión estratégica de gobernar en resistencia, como en la evidente falta de unidad y lealtad hacia la organización provincial por parte de una asamblea tan importante como es la de Jaén Capital. La alternativa que espera la sociedad proviene de más democracia, más organización, más inclusión, más pluralidad, más lealtad, más transparencia, más riesgo, más rebelión. La realidad y la verdad son diversas como su visión y hallazgo que, necesariamente, debe realizarse en medio del juego democrático, desprovisto de personalismos locales, sometido, por inequívoca voluntad propia, a la libre votación de todo el movimiento político y social provincial de Jaén.

Manuel Bermúdez.

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