Iniciativa sobre personas que padecen enfermedad mental en la provincia de Jaén


Traemos aquí la iniciativa de nuestro diputado por Jaén de Izquierda Unida, Juan Serrano Jódar, quien acompañado por Rosalía Martin Escobar presentan la siguiente pregunta en el Parlamento de Andalucía:

PREGUNTA CON RESPUESTA ORAL  EN COMISIÓN

Relativa a: COLECTIVO DE PERSONAS QUE PADECEN ENFERMEDAD MENTAL EN LA PROVINCIA DE JAÉN

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

El colectivo de personas que padecen una enfermedad mental debido a los recortes y a la falta de recursos, están sufriendo una merma en la implementación del modelo comunitario  a la hora de ser atendidos por psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales, enfermeras junto a las prestaciones terapéuticas psicoterapéuticas y rehabilitadoras, bien en hospitales, centros de día o en el propio domicilio.

Mucho nos tememos que las consecuencias pueden ser  graves incluso para una vida medio digna de estos enfermos, la de sus familias y la de sus entornos, de no actuar una administración con rigor y sensibilidad que venga a paliar las consecuencias descritas anteriormente.

PREGUNTAS

¿Se va a dar prioridad al tratamiento y a la acogida pública de todas estas personas a través de algún órgano público en la Junta de Andalucía?

¿De que centros de acogida y de cuantos recursos humanos cuenta concretamente la provincia de Jaén y Andalucía en general para este colectivo de personas?

¿Qué presupuesto económico destina la Junta de Andalucía al colectivo de personas en esta situación, tanto a la dotación de centros como al mantenimiento de los que ya existen?

Sevilla, 3 de Mayo  2013

saludmentalLa realidad de multitud de personas y familias que viven en primera persona las consecuencias de la enfermedad mental es dura y variada. Es muy importante señalar el contexto territorial en que se produce; esto es, la lejanía de pequeños pueblos diseminados en la sierra o en la campiña. Al aislamiento que la propia enfermedad produce hay que añadir el entorno cultural y costumbrista y, por fin, el territorial al que hemos aludido.

En los años 80 se operó una gran transformación del modelo asistencial. Fueron los años de los famosos cierres de los grandes “manicomios”. Socialmente, tanto en la ciudadanía general como en particular, en las familias afectadas, se produjo una gran quiebra que sembró en un principio desesperanza. Sin embargo en poco tiempo, el trabajo profesional de Psiquiatras y asistentes/as sociales rehabilitadores/as comenzó a dar sus frutos. La “locura” se socializó y de estigmatizadora pasó, siguiendo los procesos del nuevo modelo implantado, a ser una enfermedad cronificada, contenida a base de nuevas medicaciones y sobre todo del trato personalizado que los y las profesionales bajo nuevas directrices fueron proporcionando a pacientes y, sobre todo, a familias, quienes terminaron por comprobar que lo considerado como una lacra que había que alejar estigmatizando e inutilizando la vida de los enfermos, tenía una salida viable para todos, humana y efectiva, productiva y tranquilizadora. El tratamiento personalizado in situ cambió las costumbres y comportamientos. De no pocos estados de sufrimiento surgieron alternativas de vida saludables, que no sin dificultad, suponían el reintegro social, la validez para el trabajo, la aceptación social.

Con el tiempo y los cambios administrativos todo aquel proceso de cambio de modelo hubo de enfrentarse a sistemas de calidad administrativos que priorizaban la productividad y la rentabilidad. Como es obvio, en un terreno de mera humanidad y de rentabilidad social los resultados que arrojaron estos parámetros no compensaban y el proceso sufrió una gran degradación y retroceso.

Nos encontramos en un término medio en el que la satisfacción es tal que obra la desesperanza en los afectados directa o indirectamente. Por esto traemos a nuestra página esta iniciativa valiente, distinta, eso a lo que llamamos Alternativa con mayúsculas. Una política de izquierda que sitúa a la persona y sus necesidades en el centro de la acción administrativa, y sobre todo terapéutica.

Felicitamos a nuestros diputados y los animamos a continuar la senda en este terreno, porque, de lo que se trata como anunciaba en su contrato programático Diego Valderas en la pasada cita electoral, que supuso un vuelco en las expectativas andaluzas, es de buscar los caminos para generar felicidad. La enfermedad mental es una oportunidad tan grande como su gravedad para tantas personas en nuestra provincia y otras. Merece la pena dedicarle una pregunta parlamentaria y mucho más.

Manuel Bermúdez

 

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