Guernica, la enciclopedia Álvarez y un gobierno que no dimite.


Guernica. Pablo Ruíz Picasso. Museo de Arte Reina Sofía

Guernica. Pablo Ruíz Picasso. Museo de Arte Reina Sofía

El asunto del que quiero tratar es bastante delicado. Dados los antecedentes cercanos en los que miembros del gobierno y del Partido Popular que lo sostiene, han incurrido en auténticos dislates, casi con toda seguridad en delitos de uno u otro tipo. No es mi intención parecer ni por asomo una voz más de las que pretenden, por la vía del descrédito personal y colectivo, distraer la opinión de la gente, que ya bastante distracción tiene con ir digiriendo la que nos han montado los gobiernos alternantes al frente de nuestro país.

Lo cierto es que hoy es un día en el que, al menos, tomarnos un minuto – creo que algo más– para hacernos cargo del desastre. Sobre todo para conmemorar la vida y la muerte de al menos 126 personas como consecuencia del bombardeo de Guernica.

La aviación fascista de la Alemania e  Italia nazis y fascistas, siguiendo órdenes del alto mando de las fuerzas sublevadas de Franco contra la República Española, bombardeó durante todo el día un pueblo de 5000 habitantes, en absoluto estratégico para el ejército republicano. Días antes habían hecho lo mismo en Durango, causando bastantes más bajas civiles (294 personas), en Madrid o en la carretera que une Málaga a Almería. Para colmo de injusticias y cinismo, el alto mando fascista español, atribuyó el bombardeo de Guernica a las tropas republicanas, sólo tras el testimonio de George Steer, periodista de The Times testigo de la acción, se malogró la calumnia fascista.

La delicadeza del asunto sobre el que pretendo reflexionar radica en el paralelismo, más allá de los hechos y su contexto concretos, pero teniéndolos en cuenta, con el desastre que estamos viviendo en la actualidad.

Estamos gobernados por un partido fascista funcional, en el que la democracia interna no existe, con trazas más cercanas a la de una organización oscura que se autofinancia gracias a gestiones sucias que tienen que ver con el apoyo condicional de una parte del empresariado y la banca española, presuntamente de forma ilegal. Carente del más mínimo sentido democrático en cuanto a su gestión, por la que toman medidas con rango de decretos legislativos apoyados en la foto fija de una mayoría parlamentaria que lograron a base de mentiras, con un programa de gobierno increíble que jamás han aplicado. Esforzado en mantener el orden mediante la crispación social, la fuerza bruta de los cuerpos de seguridad del estado, especialmente la UIP, una suerte de formación paramilitar no identificada en sus componentes, agresiva, infiltrada, que no duda en ejercer su violencia y detenciones indiscriminadamente, ni sufre por parte del poder judicial condenas. Practicando la mentira cada día, por parte de cada uno de sus portavoces, victimistas que convierten en verdugo a personas inocentes y organizadas en movimientos sociales que no comparten su forma de gobernar, como aquellos días en que el ejército nacional hizo responsable del bombardeo al sistema legal republicano.

A esto sumamos el evidente sometimiento de la acción de gobierno al dictado de la potencia europea por excelencia, Alemania, gobernada por un partido de derechas que, como tras la I Guerra Mundial, hubo de someterse a un proceso de reconstrucción, en este caso debido a la reunificación de la RDA y la RFA, tras el que ha conseguido un rearme industrial y financiero basado en el crédito indiscriminado a las economías especulativas como la española y que ahora exigen, sin contemplaciones, el pago de hasta el último céntimo de euro más intereses, de una deuda que sabían que estaban creando. Nuestro gobierno se somete a la espera de que tras las elecciones alemanas, el nivel de exigencia financiera, políticamente interesado de la canciller, le permita revalidar su mandato.

Recuerdo mis años de estudios primarios, bajo el régimen fascista de Franco, en el que la enciclopedia Álvarez, describía  al alemán EAlvarezcomo un pueblo beligerante y agresivo, amigo y aliado del poder nacional-católico español y, tras los años pasados, pese a quien pese, no puedo romper la imagen de aquella descripción, porque aún hoy en día, su gobierno desarrolla sin lugar a dudas ese mismo cariz de política hegemónica, imponiéndola con mano firme en la triste Unión Europea, ahora con la agresividad de su sistema financiero ahogando, como antes lo hicieron por las armas, mediante la asfixia económica, cualquier posibilidad de salida y desarrollo vital de nuestro país.

Desde el año 2011 la primera causa de muerte violenta en nuestro país supera a la de los accidentes de tráfico y no es otra que el suicidio. Este dato, unido al de miles de familias desahuciadas, el número de empresas medianas y pequeñas cerradas y un paro del 27,1% de la población activa, con un paro juvenil del 57,2%, la desindustrialización, la precariedad, bajos salarios y una infame reforma laboral, más el desmantelamiento de un incipiente estado del bienestar, está consiguiendo destrozar, en el sentido más amplio de la palabra, a nuestra nación.

Uno y otro gobierno, el alemán y el español, frente a todos los indicadores y consejos de cambio de políticas restrictivas hacen oídos sordos, porque no les importa realmente el sufrimiento y la muerte (real) de la ciudadanía que gobiernan. No piensan en dimitir, muy al contrario, pretenden mantener su posición hegemónica hasta haber conseguido que un día, cautivo y desarmado el pueblo español, hayan alcanzado las oligarquías nacionales sus últimos objetivos financieros capitalistas.

Con toda la misericordia que me cabe, en memoria de los muertos y víctimas de aquel aciago día de abril del 37 y en nombre del sufrimiento de los hombres, mujeres, ancianos, niños y jóvenes de la España actual, y en contra de la violencia de estado incapaz e interesada en mantener la situación beneficiosa para unos pocos en detrimento del resto. Incapaz de entender que un gobierno cuya acción provoca una situación ante la que debe presentar su renuncia, en nombre del servicio que le convoca. Los acuso.

Dimisión ya. España puede vivir sin ustedes.

Manuel Bermúdez

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2 comentarios en “Guernica, la enciclopedia Álvarez y un gobierno que no dimite.

  1. Dices: Uno y otro gobierno, el alemán y el español, frente a todos los indicadores y consejos de cambio de políticas restrictivas hacen oídos sordos, porque no les importa realmente el sufrimiento y la muerte (real) de la ciudadanía . NO estoy de acuerdo, no son los gobiernos (el de Zapatero hizo lo mismo), son las élites financieras de toda europa, lideradas por los alemanes. Los gobiernos son títeres prescindibles e intercambiables. La lucha de clases se reduce a dos: las élites financieras y el resto.

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