Mi nombre es Fátima y no soy tonta (aunque lo parezca)


Fuente: Lucas León Simón

fgumpHola, me llamo Fátima, Fátima Gump, y no soy tonta aunque lo parezca. Tonta es la que dice tonterías y yo sólo firmo los decretos que me pasa Mariano, que tampoco es tonto, aunque también lo parece.

Mamá siempre decía que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cuál te va a tocar, a mí me ha tocado uno de chocolate y nueces que se llama “ministerio” y aquí estoy, buscando a ver de qué está relleno.

Yo no sé mucho de casi nada, pero aquí estoy haciendo “reformas”. La verdad, aunque yo siempre iba corriendo, nunca pensé que eso me llevara a ningún lado, y mira por donde, de la “tonta del pueblo de San Juan del Puerto” he llegado a ministra, y eso que yo nunca he trabajado, pero mamá dice “que Dios es muy misterioso” y mira mi misterio. De tonta del bote a ministra, y de no darle un palo al agua a, “de Trabajo”.

Puede que yo no sea muy lista, pero sí sé lo que son los sindicatos, son esos señores con cara de mecánicos que se enfadan mucho si despiden a seiscientos mil en un año, y van, y hasta te hacen un escrache en la puerta de tu casa. ¡Nazis, que son unos nazis!

Alguien dijo que la salida de la crisis estaba en mis manos, pero yo sólo soy del Opus y a veces nunca hay suficientes piedras para que te las puedan tirar, y es lo que dice mi mamá, que lleva más de un año sin pagarle a sus empleados: “Se atraen más moscas con miel que con hiel”, y por eso yo, cuando voy a Parlamento pongo esa cara, entre gili y Semana Santa.

Los empresarios dicen de mi “Es una idiota, pero hay que ver lo barato que podemos despedir” y es que yo soy de familia de empresarios. Se dedican a la carne. ¡Que no es lo que se puedan creer! , que es a los productos cárnicos, pagar no pagamos pero nos llaman “empresarios”, como a tantos.

Es curioso lo que uno puede recordar, porque yo no me acuerdo cuando nací, ni recuerdo mi primer regalo de navidad, ni tampoco sé cuando salí de excursión por primera vez… pero… sí recuerdo la primera vez que aprobé una reforma laboral. Yo nunca había visto nada tan hermoso en toda mi vida, todos los albañiles, barrenderos, empleados de grandes almacenes, a la calle y por cuatro perras. ¡Qué bonito era!

Nunca llegaron a decírmelo, pero creo que la CEOE ya debe haber hecho las paces con Dios, y están tan agradecidos.

“Tonto es el que hace tonterías.” Y yo he dicho que los jóvenes sin empleo que emigran son la “movilidad exterior” y nadie me ha encerrado en un garaje. Todavía.

En fin, Estoy cansada. Quiero irme a casa, con mi Virgen del Rocío. Y es que casi nadie me hace caso. Rezándole con devoción, todos, los seis millones, se acababa el paro.

Mi nombre es Fátima. Y el del “otro” tonto, Mariano.

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