El enemigo interior


loboCuenta Naomi Klein, en su célebre La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre ¹, que tras la Guerra de las Malvinas, la aventajada alumna de la escuela de Chicago, Margaret Thatcher, recuperó aire electoral tras cuatro desastrosos años de legislatura. Envuelta en la bandera del patrioterismo más soez y oportunista, después de desmantelar casi al completo la flota que mantenía la seguridad británica en las Falklands, siguiendo su política particular de recortes generalizados para establecer una economía de mercado libre puro, vio su salvavidas político cuando el gobierno de Galtieri hizo de este desmantelamiento, la lectura de una cierta falta de interés del gobierno británico por mantener la soberanía en aquel territorio lejano y sin interés estratégico alguno.

El centro de coste que suponían las Malvinas para el imperio, incluido su inexistente peso geoestratégico, dieron alas a uno de los sentimientos primarios que aún pueden explotarse entre los ejércitos y los pueblos de occidente: el patrioterismo. Recuerda Naomi Klein la frase de Jorge Luis Borges al respecto de la guerra por el archipiélago: Una pelea de dos calvos por un peine. La demagogia del capital no tiene límites. De tal manera la alumna infame de Milton Friedman y Friedrich Hayek inició una breve guerra de tres semanas en la que encontraron la muerte cerca de 1000 soldados argentinos y británicos, bajo el nombre de Operación Empresario (Operation Corporate), magnífico nombre pleno de significado, si la hubiera llamado Operación Adam Smith no hubiera sido más evidente.

La victoria por supuesto no fue más que la coartada para impulsar con nuevos bríos y celeridad los planes de la dama de hierro, recientemente fallecida y que será enterrada mañana. A su sepelio asistirá lo más granado del gobierno y la sociedad española: Esperanza Aguirre, reciente Doctora Honoris Causa por la Universidad Alfonso X el Sabio, junto al ministro de exteriores García Margallo.

Thatcher comprendió que facilitando el acceso a la propiedad a quien hasta ese momento no le era posible, generaría la división suficiente en su país como para adquirir nuevos y conversos seguidores del neoliberalismo. Así lo hizo, al mismo tiempo que inventó una nueva acepción para aquellos que se quedaban fuera del resto de los justos de los tories ²: el enemigo interior. El enemigo interior sencillamente es todo aquel que se resiste a entrar en la espiral del neoliberalismo: los mineros del carbón, pescadores, personal funcionario de entes públicos y trabajadores en general, amén de los excluidos, inmigrantes y pobres de solemnidad.

Así es como los gobiernos proféticos de la actual coyuntura política y económica internacional nos llamaron. Allá enemigo interior, aquí y en otros lugares antisistema, perroflautas, nazis, seres a los que ostiar. A los comunistas no tuvieron, ni tienen, que cambiar de nombre, vale lo mismo para un roto que para un descosido: comunistas.

Como vemos la actualidad no se ha pergeñado en un pispas, ni mucho menos. Durante los días de agonía del fascismo español, encarnado en la enana figura del generalísimo. En los mismos momentos en que España abandonaba a su suerte de manera vergonzosa los territorios del Sahara y el flamante sucesor a título de Rey se hacía cargo, obediente, de la jefatura del estado, allá al otro lado del Atlántico los gobiernos del Cono Sur, se sumergían en el neoliberalismo, el libre mercado puro, donde cinco familias acumulaban el total de la riqueza natural y sobrenatural. En medio de este panorama desolador nació nuestra democracia.

Lamento no poder estar en su totalidad de acuerdo con el artículo que Ana Moreno Soriano publica en nuestra web: La República, la fraternidad organizada. Su análisis según el cual nuestra democracia es la continuidad legítima del periodo democrático de la Segunda República y no de la dictadura franquista, además de condescendiente me parece erróneo y peligrosamente justificador, porque gran parte de sus padres hubieron de bajar el listón de sus convicciones hasta los límites que el poder de facto, monarquía y oligarquía procedentes del franquismo, entendió como aceptables. Nuestra democracia, aprobada por la inmensa mayoría de un pueblo harto de oscurantismo, pobreza, subdesarrollo y violencia, fue la salida, pero en modo alguno una elección. El paquete venía atado y bien atado, significaba, sí, una apertura inusitada, pero preñada de trampas, como a la larga hemos comprendido, quienes la votamos y los rehenes de nuestro pasado y nuestras elecciones, la juventud sin futuro que hoy mira desesperada como sus esperanzas se retrotraen a los años de la emigración y el desencanto.

¿Cómo podemos considerar continuidad legítima de la Segunda República esta masa de papel couché, que por no servir a su propósito ni sirve para defender los derechos humanos? La democracia que vivimos es una nueva coartada para las clases privilegiadas a las que desde su inicio se unieron los conversos, los reyes, infantas e infantes,  incluso comunistas y socialistas, nuevos propietarios, codeándose con los March y los Botín de toda la vida. Por eso nos vemos como nos vemos.

La República democrática de los trabajadores está por estrenar. Serán aquellos que no sintieron el vértigo de la historia, quienes alejados de coartadas y llenos de pesadumbre, unidos a los que abominamos de la grandilocuencia, la monarquía y Maastricht y no aceptamos pulpo como animal de compañía e instauremos un régimen fraterno, donde no haya que inventar al enemigo, porque siempre ha existido y tiene un nombre infame: fascismo capitalista.

__________

¹ Ed. Espasa Libros. Ediciones Paiós Ibérica.

² Miembros del partido conservador británico.

Manuel Bermúdez.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s