Tirar de un hilo te convierte, ¡oh cielos!, en marxista.


violencia¿Por qué Felipe González no se pregunta sobre la violencia que sufren los niños ante los desahucios?, ¿Por qué a muchos no les extraña esto?

La respuesta tiene que ver con el hecho de que casi veinte millones de personas voten a la rancia derecha del PP y a la derecha funcional que, durante treinta años, ha representado el PSOE en España. El motivo es muy simple: vivimos dentro del sistema.

Los profesionales de la política capitalista y fascista (no se engañen, no existe la una sin la otra aunque se vista de mona o de democracia occidental, que es lo mismo) han dibujado un universo teórico, en el que vivimos y damos por bueno y verdadero la inmensa mayoría de la población. Del mismo modo durante la edad media eran muy pocos quienes se cuestionaban si su vida servil junto al amo pudiera ser de otro modo, mientras la inmensa mayoría daban por cierto que ese era el designio que Dios les había otorgado a ellos y a los nobles. Igual que en la revolución industrial y su desarrollo histórico hasta el capitalismo feroz de nuestros días, la inmensa mayor parte de la población entiende que vivir de un sueldo es lo normal, que es normal que el empresario tenga el estatus que tiene, que su sueldo sea infinitamente superior, como lo es el del consejo de dirección, que la moderación salarial sea común y que en momentos de vacas flacas, sean los sueldos de los trabajadores los primeros en bajar, admitiendo todo esto sin cuestionamiento, dándolo por bueno o por habitual sin más.

Cuando desde la izquierda decimos que debemos cuestionarlo todo continuamente, la inmensa mayoría de los que son como nosotros, asalariados, siente temor. El temor es consecuencia del desconocimiento, de la resignación ante la posibilidad de perder el sitio al que (antes Dios) la sociedad le ha otorgado para trabajar y, por lo tanto, vivir. El miedo a la pérdida del orden que creen natural es el mayor de los miedos personales y sociales. Intuyen que puede haber otras formas de organizarse y vivir, pero el atenazante miedo les impone como única realidad posible el hecho lleno de lógica, dentro del sistema, de que rebelarse supone perder el sitio.

Como el sistema frente al individuo se antoja formidable, inamovible, fuera de toda lógica y sentido el poder con él, se entiende que dicha rebelión es sólo utópica. Que sí, se dicen, que será posible vivir de otro modo y seguramente mejor, pero ni yo ni tú vamos a cambiar esto.

La individualidad es el caldo de cultivo, la red, el laberinto con el que el capital juega sus cartas. Mientras el individuo se sienta único, solitario, incapaz, el sistema será fuerte y todopoderoso. Divide y vencerás, decía Julio César. Así la propuesta humana, de sentido común y de izquierdas, es que frente a la unidad y la competitividad se sitúe lo colectivo y cooperativo. El capital deja estos conceptos a su libre albedrío para el entorno de la religión. La religión es así el mito donde refugiarse frente a la dura realidad. El sistema capitalista necesita de este mito para que el individuo no se hunda, para que al menos espiritualmente tenga una esperanza, que se sitúa fuera de la vida mortal, donde descansar del trabajo y la impotencia de su soledad. No obstante no confundamos: la religión es en sí misma neutra respecto de la política. La verdad es a la religión lo que es a la política.

Sin embargo un sistema de organización depende del punto de vista que se aplique al organizarlo, y son los mismos hombres quienes deciden si utilizar este o aquel. La decisión, como siempre, sólo está en manos de las personas, que tomadas de una en una suman sus voluntades para someter o liberar a sus miembros. A esto llamamos política. Pero el sistema nos ha convencido, claro está, de que la política es mala y corrupta, alejándonos de ella y por lo tanto de sus beneficios potenciales. Es sencillo de conseguir, sólo se necesita hacer que parezca que somos nosotros quienes nos gobernamos, sacrificar a algunos, corrompiéndolos, y… e voilá: la política es mala.

La corrupción es intrínseca al ser humano, no es una cuestión política. No existe política si el sistema económico no está sujeto a ella, como una persona no es libre en tanto no sea autosuficiente. Por lo tanto no se trata de que la política sea mala, y en todo caso debamos dejarla en manos de unos cuantos que la apliquen desde el punto de vista del capital, si no que es, en sí misma, neutra y será buena o mala si sirve a las personas o las somete.

Es tan sencillo de entender que sólo es posible que no se vea si no es porque no vivamos la realidad con capacidad crítica. De esto se encarga el sistema también, educándonos de manera que no tengamos que descubrir si es o no justo esto o aquello, distrayéndonos con mil artificios de nuestro gusto. Sólo una situación crítica, como la que estamos viviendo ahora, en la que todo se derrumba a nuestro alrededor, posibilita que miremos más allá y nos cuestionemos cosas. Lástima que el miedo es poderoso y el derrumbe, que a todos nos atañe, para la mayoría sirva de shock inmovilizador, de manera que pongamos en manos de otros nuestra esperanza de salvación.

La crítica es lo que nos lleva más allá de las apariencias, de lo último conocido. Por esto no nos extraña que Felipe se pregunte sin más sobre el temor de unos chicos ante un escrache. Nuestro miedo ante los cambios, que el propio sistema produce, nos lleva a olvidar, y así sucesivamente, el porqué de los escraches: el sufrimiento de los mismos niños que son obligados a desalojar su casa. Lo peor es que  el sistema nos engaña diciendo que Felipe es de izquierdas, porque es miembro de un partido que en su nombre lleva las siglas de socialista y obrero, eso es lo inmediato. Sin embargo ¿de qué vive? ¿cómo vive? A poco que tires de ese hilo verás como su frase y actuación no difiere tanto de la de la derecha. No. Felipe, como el PSOE, es de derechas, es un capitalista más que mientras pueda mantenerse a flote,  no duda, ni por un momento, en someternos.

Manuel Bermúdez

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s