¿De dónde saldrá ese martillo, verdugo de esta cadena?


fosasEntre restos de perros, cerdos, caballos y ovejas, hallaron el día 28 de marzo, en Urbasa (Navarra), los restos de nueve personas asesinadas durante la guerra civil. Sin ayuda del Estado, ya que el presupuesto destinado a la investigación de la Memoria ha sido recortado absolutamente, los investigadores, de manera desinteresada buscaban tres cadáveres, pero hallaron el triple y no saben si encontrarán más por el momento. La esposa de uno de los asesinados, ante la incomparecencia en los juzgados de su marido, fusilado mucho tiempo antes, tuvo que abonar cien pesetas de la época como multa a las arcas del estado responsables de las muertes.

También ayer se recordó la muerte de Miguel Hernández. El poeta de Orihuela cuya vida fue un viaje de su conciencia desde la pobreza y el amor a la poesía, hasta el compromiso más absoluto a la causa de los trabajadores y los pobres de una España que se debatía entre la espada de los nacionalistas más brutales y la pared de la huida al exilio de tantos compañeros de letras, que no quisieron ni supieron escribir, como él, con su sangre un pacto de integridad personal. Por su poemario y su incorruptibilidad quedará para siempre en la memoria del pueblo español como el ser inocente y coherente que dio todo de sí mismo, libre de todo divismo y entregado a su pacto personal que lo vació.Mhernandez

Hoy, el estado español, hijo predilecto de aquel otro responsable de casi ochenta años de fascismo, de asesinatos, ocultación de cadáveres, irreverentemente católico funcional, corrupto y ensimismado en su mayoría absoluta sigue negando la ilegalidad de aquellos juicios sumarísimos, olvidando a sabiendas que los restos siguen bajo las cunetas, en las fosas comunes, en las simas regaladas, junto a los de animales, en la soledad del desconocimiento, bajo la premisa de que el sistema financiero es el germen de la vida de esta vieja España, incapaz de reconocerse, de sobreponerse a tanta arbitrariedad, tanta barbarie y  destrucción de todo lo que de humano le queda.

Así, mientras la asignatura de educación para la ciudadanía se proscribe, se enseña en los colegios que hay bondad en el delito de la violación, porque de él surge una nueva vida. La certeza del antiguo disfrute del amor entre personas del mismo sexo, se enmarca como una enfermedad abominable y los modelos de familia que se desarrollan en medio de una normalidad más que modélica, son aborrecibles para la jerarquía de la Iglesia que siempre estuvo de parte del poder, el dinero y la corrupción, aprovechando su red templaria para ahondar sin límites en la división de una sociedad herida de muerte por la pobreza, el paro, el machismo y el olvido.

Hoy el estado español, defendiendo los mismos privilegios de clase que en la restauración monárquica, la zapa durante la II República, el horror de una guerra entre vecinos y el fascismo desencadenado hasta nuestros días, confunde, prevaricando, las protestas de quienes no ostentan armas, más allá del desprecio, de quienes señalan directamente la hipocresía concretada en personas poderosas y ricas, que podrían mitigar con una sola palabra, un solo voto, el sufrimiento indescriptible de miles de familias españolas. Al dictar órdenes de identificación y detención a quienes señalen a los hipócritas, se aseguran de etiquetarlos como viles asesinos. Y al otorgar a los poderosos diputados inviolables personal de escolta, dan un paso más para equipararlos a víctimas.

desahuciosEspaña al revés. Tal vez nuestra historia sea el reflejo de un país y sus gentes en el espejo, donde derecha es izquierda e izquierda es derecha. Donde las palabras son ilegibles porque no fueron diseñadas bajo el código Da Vinci, por eso la poesía es asesinada. El fascismo instalado desde la transición en el remozado hemiciclo de las Cortes de la democracia orgánica, nos recuerda constantemente que las épocas de pax et ordinem fueron destruidas por las hordas rojas cuando mira la realidad reflejada en el espejo de feria donde todo es cóncavo y convexo. Cuando la realidad pura declara a gritos que cualquier intento de poder popular jamás tuvo la más mínima oportunidad de progresar, porque ahí estaban ellos, disfrazados de caudillos, salvadores de la patria unificada, grande y libre de terratenientes, unas pocas familias adineradas, la corona privilegiada, los

futuro

banqueros y el ejército más sus acólitos civiles y azules anhelando la sangre, los huesos y el olvido de quienes construyen día a día un país bipolar.

Esos cuerpos olvidados en la sima Navarra y tantos otros, junto a los de animales domésticos que muy probablemente los asistieron en sus trabajos duros. Aquellos otros de quienes como Miguel encontraron la muerte por una fidelidad inusitada y valiente. La desesperación de quienes no han podido enfrentar su desahucio o se han sometido de por vida a la pobreza. La impotencia de quienes no pueden seguir trabajando o de quienes aún no divisan su primer empleo. Las mujeres sojuzgadas por los puños o los cuchillos de sus maridos. La ingratitud ante la fidelidad del amor más allá de su genitalidad. Un futuro preñado de desigualdades educativas y asistenciales nos tienen que ayudar a sobreponernos, a enfrentarnos, a tomar de una vez por todas el martillo que rompa en mil pedazos ese espejo deforme y vil de la mentira y el desasosiego.

Manuel Bermúdez

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