Mujer. Mujer y hombre. Mitos y certezas.


mujerSi él no confía en ti, no te quiere. Si no te admira, no te quiere. Si te usa, no te quiere. Si te fuerza a hacer lo que no te gusta, no te quiere. Si te violenta, no te quiere. Si te impone sus deseos, no te quiere. Si no le gusta cómo piensas, no te quiere. Si critica tu modo de vestir, no te quiere. Si te exige que le sirvas primero, no te quiere. Si marcha delante de ti, no te quiere. Si no te espera, no te quiere. Si no te respeta, no te quiere. Si se inmiscuye en tus cosas sin tu permiso, no te quiere. Si husmea en tu bolso, en tu correo, no te quiere. Si hace sentirte que eres de su propiedad no te quiere. Si difiere las preguntas de tus hijos, sus deseos, sus necesidades hacia ti, no te quiere. Si le estorbas, no te quiere. Si te pega, no te quiere. Si te alza la voz repetidamente, por más que tú le pidas que la baje, no te quiere. Si te mira por encima del hombro, no te quiere. Si te ofende, no te quiere. Si no te pide perdón y demuestra con sus actos su arrepentimiento, no te quiere. Si no te acaricia, no te quiere. Si no acaricia tu alma, no te quiere. Si te manda callar, no te quiere. Si no le importa tu parecer, no te quiere. Si no te escucha con atención, no te quiere. Si nunca te regala nada, al menos flores, no te quiere. Si te regala sólo después de una discusión, no te quiere. Si te promete y no cumple, no te quiere. Si pospone siempre lo tuyo, no te quiere. Si eres su chacha, no te quiere. Si te compara, no te quiere. Si te dice que te quiere más que tú a él, no te quiere. Si no te quiere bien, no te quiere.

Si es así necesita reeducarse, pero no tienes por qué ser tú quien actúe como docente. Si es violento tiene difícil solución y desde luego tú no eres la responsable de su violencia.

Si es así, el vacío social lo enfrentará con la soledad. La mejor amiga de la reflexión. Pasará por el período de la negación, pero si el vacío social se mantiene, tendrá que enfrentarse a sus fantasmas y tendrá una posibilidad. No tienes por qué ser tú quien le de esa segunda oportunidad, tampoco ninguna conocida tuya debería ser ajena a lo que fue. El mundo es muy grande y no necesariamente la vida hay que vivirla en pareja para ser civilizado, persona y buena persona.

Cada cual es dueño y dueña de sus actos. Nadie debe obligar a nadie. Nadie tiene por qué ser el paño de lágrimas de nadie si no lo cree oportuno. Nuestra sociedad está suficientemente desarrollada para asumir los conflictos personales y tiene profesionales para atenderlos. La vida es única para cada cual.

Ser mujer es aún un hándicap. Dedícate a superarlo porque es el tuyo. Difunde la injusticia que supone que tu lugar sea secundario por haber nacido mujer y defiende con uñas y dientes tu identidad, sola o en compañía de quienes muestran la misma pasión con sus palabras, pero sobre todo con sus hechos.

Manuel Bermúdez

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