Carta abierta a Esteban de Manuel de un comunista, y sin embargo amigo.


‎”Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Abraham Lincoln citado por Gervasio Sánchez.

Aunque es cierto que nadie tiene todas las respuestas, que la complejidad en la urdimbre del sistema de apariencia democrática, alma y entrañas capitalistas, es mayor que la letra pequeña de cualquier documento emanado de sus lacayos, existen alternativas que van en la dirección buena. La que dicta el sentido común humano desligado de todos los ropajes que el mercado de la ilusión de los grandes bucaneros nos ofrecen.

unidadCuando al ser humano se le despoja de lo accesorio y se mira en el espejo de sus preciosas limitaciones, se reconoce. Si en vez de que lo desnude un banquero, un empresario tiburón o un pirómano de bosques, toma él la iniciativa, no solo se reconoce, sino que advierte que sus limitaciones son tan relativas como su capacidad de amar y discurrir. El comercializado Ernesto Guevara lo expresaba con la clarividencia de quien se ha desnudado a sí mismo un buen día y ya no ha vuelto a necesitar de accesorios que lo protejan de miedos, lo disfrace de poderoso, lo distraiga: Permitidme que diga, aun a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario se guía por grandes sentimientos de amor.

Acabo de leer un buen artículo, de Esteban de Manuel titulado ¿Tiene la izquierda la respuesta a la crisis? y todo mi comentario no es otra cosa que el de un militante afiliado al PCE , por lo tanto a IU. Sin cargos, representativo de mi mismo como ciudadano comprometido con una opción política, pero también como simple persona, parado, desposeído, con sentido de la responsabilidad comunitaria que conoce las limitaciones de la sociedad y el planeta.

Suscribo todo con la sola excepción de la visión productivista de la economía con que, de paso, engloba a la derecha, la socialdemocracia y los comunistas. No se trata de una reacción a una evidente acusación peyorativa que aprovecha el renglón para etiquetar de iguales a tres visiones de la Vida que poco o nada tienen en común. Es sencillamente que es errónea y muestra el cariz de carga legal futbolera que en los partidos políticos solemos utilizar para marcar las diferencias. Esto sí que nos iguala, y no es otra cosa que el resultado de no habernos desnudado absolutamente, por eso llamamos che a uno entre millones y sólo cada centuria, si acaso. No voy a entrar aquí a desarrollar la visión que los comunistas tenemos de la economía, baste decir que Marx, Lénin o Rosa Luxemburgo lo que realmente perseguían no era otra cosa que la belleza y la vida pudieran ser objeto de goce para los parias y los trabajadores, eso puede ser productivista en el sentido de que construye lo mejor del hombre, pero yo lo llamaría mejor humanista.

Así que desde la trinchera donde el fango, el hambre, el recuerdo de los amigos y familiares nos iguala, le pediría a Esteban de Manuel que terminara de desnudarse, como yo lo hago ahora, y tratara de imaginar la fuerza, la capacidad de discurrir que la gente de izquierda, tan gustosa en buscar el milímetro que la pureza les separa de entre sí lograría,  si visualizara que el objetivo es común y que incluso desde las más enormes diferencias cuánticas que nuestra condición de melindrosos y recelosos de la autoría nos califican, por mucho copyleft que cacareemos como rasgo definitorio en medio de esta sociedad de consumo, individualista y temible, podríamos acumular.

Si fueramos capaces de unir nuestra inteligencia y nuestra ilusión por mejorar nuestro mundo ciertamente ese sí pero… todavía no que aseguras podría convertirse en un sí, antes de lo que todos creéis. No hablo de venir a la casa, digo: vamos a la Casa, porque allí nos espera una muchedumbre que desea gozar de la belleza y la vida. ¿Demasiado cursi? Tal vez poco científico. Pero la gente, mucha buena gente espera.

Manuel Bemúdez.

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5 comentarios en “Carta abierta a Esteban de Manuel de un comunista, y sin embargo amigo.

  1. Querido amigo Manuel:
    Aunque no nos conocemos me atrevo a llamarte así tras tu interpelación fraternal. Me alegra que encuentres que coincidimos en la búsqueda de respuestas porque esa es la voluntad con la que está escrito mi artículo. Tenemos que cooperar en lo fundamental y dejar en segundo plano diferencias. Pero al mismo tiempo tenemos que aprender a enfrentar nuestras diferencias con ánimos de acercar posiciones en cuestiones importantes.
    Simplemente quiero llamar la atención sobre algo que seguramente compartimos. No es salida verdadera a la crisis pedir que el estado inyecte dinero para estimular la compra de vehículos. Esto reactiva el sector del automóvil y puede generar empleo a corto plazo pero la salida a la crisis económica, social y ambiental la encontraremos mejor si invertimos directamente en un buen sistema de transporte público. Reduciremos el consumo de energía, bajaremos las emisiones que calientan el planeta, y permitiremos que cualquier ciudadano pueda moverse aunque no tenga coche a un precio accesible. Asistimos al final de la era del petróleo, ya se acabó el petróleo barato y si no acertamos en dotarnos de modernos y no contaminantes sistemas de transporte público no vamos a poder lograr la accesiblidad universal. Empezamos a asistir ya a un drama social de personas que se fueron a vivir a las periferias de nuestras ciudades, cuando llenar el depósito de combustible era barato, y ahora se encuentran en dificultades o directamente no se pueden permitir hacerlo y carecen de la alternativa del transporte público.
    Conozco muchos comunistas que ven esto claro como seguramente es tu caso. Pero en tiempos de crisis por desgracia es frecuente ver al PCE votar a favor de más autovías y de medidas que impulsen el sector del automóvil. Elegir como urgencia el empleo y dejar en segundo plano el medio ambiente. Y mi postura es que tenemos que crear empleo buscando el equilibrio con la naturaleza porque no hay base económica que se pueda sostener por encima de la capacidad bioproductiva de la naturaleza.
    Y son estas las salidas a la crisis las que debemos consensuar. El tono del debate con Llamazares fue de cooperación por ambas partes desde el leal intercambio de opiniones y expresión de diferencias en los puntos de vista en los que no tenemos por qué coincidir inicialmente.
    Te pongo otro ejemplo que expuse en el debate. Creo que estamos en deuda con nuestro mineros. Admiro la lucha de los mineros españoles en defensa de su futuro. Ojalá tuviera toda la sociedad su coraje. Pero la solución a sus problemas y los del conjunto de la sociedad no van en la dirección de seguir extrayendo carbón sino en hacer la transición cuanto antes a la autosuficiencia energética con renovables. Para salir de la crisis la solución no es volver a la senda del crecimiento del producto interior bruto (indice válido para el productivismo) . Esa es mi aportación al debate.

    • Esteban, gracias por tu respuesta, por el tono de tu respuesta y por la aclaración.
      No conozco la medida a la que haces referencia. No obstante y sin que sirva de justificación, primero que nada: estoy de acuerdo absolutamente contigo al respecto. En segundo lugar aunque no conozca la medida no me extrañaría porque no todo el mundo tiene la misma sensibilidad, ni el conocimiento o “temor” acerca del deterioro del medioambiente y del papel que sobre todo juega en el funcionamiento del capitalismo en su expresión más nefasta que es el neoliberalismo que estamos padeciendo.
      Las medidas que conozco en cuanto a lo provincial (Jaén) y autonómico, así como el programa de gobierno que presentamos a las últimas elecciones, creo a mis cortas luces, que tienen en cuenta muy seriamente el entorno medioambiental como un sujeto más, y tal vez de los más graves. Todo lo que hacemos, tú debes conocerlo bien tiene en cuenta multitud de opiniones ajenas a la organización del movimiento IU, entre las que se encuentran colectivos defensores del medioambiente, asociaciones, etc.
      Efectivamente no todas las medidas que salen de los políticos son absolutamente acertadas, ni tan siquiera acertadas en un grado “digerible” y a veces el orden de las prioridades debiera ser distinto. Por esto, entre otras cosas no me resulta fácil comprender la fragmentación de la izquierda real. Sinceramente, aunque admitiera, que no lo hago, que el PCE es un partido obsoleto, para nuestra desgracia y, esto es una opinión muy personal, para desgracia de España y del mundo, muchos se han encargado de que su presencia sea testimonial. Qué decir del potente pc italiano, o qué decir de la inexistencia de militantes en España fuera de Asturias, Madrid o Andalucía. Siempre se acude a la razón de que es el PCE quien ata todos los cabos. Es cierto que en donde existe mantiene su metodología de organización, que puede variar con el transcurso del tiempo. Yo creo que de hecho está cambiando ahora, qué no va a cambiar en una situación de crisis (en su sentido etimológico). Seríamos unos “marmolillos”. En fin, a lo que voy es que esa no debiera ser una razón “seria” que explicase la fragmentación.
      Lo contrario de fragmentación no tiene necesariamente que significar unanimidad o unidad en los funcionamientos internos. A lo que yo, como tantísima gente de izquierdas en nuestro país apelamos es a la generación de un frente común, me olvidaré de aquella palabra que lo definió en el 36 por su desgaste, que nos lleve a una mayoría aplastante desde la que alcanzar acuerdos para gobernar. Por que lo evidente es que ninguno de los dos partidos que han gobernado tienen respuestas distintas. Es imposible que las tengan porque los principios que los rigen son los del sistema capitalista, más o menos acusado. No serán ellos los que reclamen que las finanzas estén al servicio de la política y sea esta la que dirija el juego de las mismas, salvando de entre ellas unos mínimos imprescindibles en manos del estado y las adminstraciones que hagan posible la acción directa, e indirectamente políticas posibles, humanas y por lo tanto medioambientales, de rasgo absolutamente contrario a lo que desde los 50 hasta comienzo de la crisis y desde luego desde la misma, existieron y existen.
      Tenemos diferencias sobre diagnosis y sobre aplicación de medidas ¿quienes no?, pero de lo que hablamos es algo mucho más grande e importante y nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Aunque yo entienda que las relaciones laborales, de propiedad, de producción son primero que cualquier otra cuestión y tú las sitúes en el mismo lugar o incluso des alguna preponderancia a las medioambientales. Lo uno no es posible sin lo otro, si es que queremos Vivir.
      Tenemos que trabajar para llegar a ese entendimiento. Se lo debemos a todos y a nosotros mismos.
      Un abrazo
      Manuel

  2. La sociedad está dando pasos para crear una mayoría social capaz de gestionar la salida de la crisis en beneficio de la mayoría. Ahí nos encontraremos. Tengo en mente escribir sobre el tema, a partir de una reflexión sobre las diversas iniciativas que conozco.
    La semana pasada asistí al debate organizado por ATTAC sobre la reforma fiscal. Os paso aquí enlace: es una de las claves para salir de la crisis http://estebandemanueljerez.wordpress.com/2013/01/18/sobre-la-ineludible-reforma-fiscal/
    un abrazo

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