La autenticidad del hombre Chávez.


chavezSi no fuera dramático sería objeto de sonrisas, cuando se habla de Chavez en occidente, en España, por ejemplo, se nos presenta esa imagen del individuo inmenso vestido de rojo, de verborrea inabarcable. Esos mismos que nos venden esta imagen son los que en otro momento vieron a uno de verde kaki, pequeñito donde los haya, de verbo también inabarcable, con un deje gallego. Si nos adelantamos en el tiempo tenemos más ejemplos de fácil palabrería como nuestro gran González, y qué decir de Aznar antes y ahora, con sus manos en movimiento, entre el baile de Bosé y la dejadez del legendario Julio Iglesias. Podemos incluso recordar el discurso populista de aquel gran hombre… como se llamaba, sí hombre, Bush y también en un pasado relativamente reciente aquellos otros: Somoza, Stroessner, Batista, Leónidas Trujillo… Pero a ninguno vi luchar por su pueblo como Chavez lo hace. Preocuparse por la vivienda, el agua, la energía, la educación, la salud del pueblo, de los pobres hace de un hombre con verbo fácil, en vez de un comunicador, un populista y un dictador, mientras a aquellos otros todos los gobiernos contemporáneos los trataban de tú a tú, como hace unos años a Gadafi, como hasta hace nada a Bashar Al Assad. Unos de traje, otros de camisa negra o azul o uniforme, hombres todos, dirigentes de sus países todos, y sin embargo qué diferentes.

Chavez es populista, mentiroso, grandilocuente. Dicen que utiliza el poder en su beneficio, que cierra periódicos, cadenas de tv, radios. Los otros no. ¡Qué curioso este mundo! Donde lo verdaderamente jodido es que seas de los de abajo y a los de abajo dediques tu tiempo y tu esfuerzo, mientras a los de arriba los desplantas, los incomodas, los acusas.

Qué elitistas, injustos y despreciables aquellos que dedican todo su tiempo y esfuerzos en destruir la imagen de un hombre que no ha hecho otra cosa que defender a los más indefensos. Mira en tu conciencia, mira por un momento porque esto que te digo es auténtico, no será tu verdad, pero es auténtico. A quién de esos pobres de allá o de los de acá les importa tu verdad de comodidades, de privilegios, de vida buena. A ninguno de ellos o nosotros nos importa tu verdad. Lo que a nosotros nos importa y a ti te desquicia e incomoda es la autenticidad del hombre.

Este no pasará a la historia entre la colección de dictadorzuelos, asesinos y mentirosos del mundo, no lo recordaremos nunca como a un Videla, una Thatcher, Merkel, tan afables ellos y ellas, tan dignos y ejemplos de occidentalidad. Por mucho que se empeñen, se encontrará entre los grandes más grandes que inspiran a los pueblos.

Manuel Bermúdez.

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