Ni amaneciendo mojados somos como Grecia.


superfascismAmanecer Dorado, que es a la política griega lo que la lluvia dorada al acto definitivo – y definitorio – tras una violación, crece preocupantemente en Grecia. Es conocido y no por ello menos temido el incremento  como los virus, en el caldo de cultivo de una crisis capitalista, de los fascismos. La historia nos ilustra suficientemente. Sin embargo, curiosamente, este comportamiento social no tiene parangón en España, más allá, eso sí, de que haya dejado de ser un país, para convertirse descaradamente en una marca, con jerarquía empresarial y todo, oiga.

Aquí amenazan ciertos sectores del ejército, contamos con aguerridos policías de las fuerzas especiales que no se cortan un pelo llevando banderas preconstitucionales en sus vehículos, ocultando, como en las mejores dictaduras latinoamericanas, su identificación, dando palos y disparando a los ojos. Contamos también con un grupo innombrable de jueces en las más altas magistraturas – con el tema de las tasas se nos puede olvidar que haberlos haylos – que para acusar y condenar por prevaricación, deben prevaricar ellos mismos y tan contentos de haberse conocido. Políticos que ceden espacios públicos para que los jerarcas más carcas de la católica religión, acusen, propaguen, mientan y blasfemen contra los ciudadanos, y lo que es peor: la ciudadanía… Pero la versión española de la meada amanecida se contiene, más que razonablemente entre las rocas de cuelgamuros, ese monumento ad maior gloriam indigno donde asesinos y víctimas comparten humedades y desdicha, aún muertos.

A estos centristas européos que nos desgobiernan masivamente por la divina gracia de la ley electoral, no se les caen los anillos por ser una gran familia numerosa y beatífica. En nombre del interés de la marca España igual roban a los pobres para regalar a los bancos que desmontan hospitales, degradan la enseñanza para entregársela al opus, los jesuitas y otras organizaciones, centristas como ellos, que nos devolverán a la grandeza del Cid, los reyes católicos y la resistencia heroíca del Alcazar, verdades que conocemos todos, como puños, inamovibles, esenciales, que explican a las claras de dónde venimos, por qué somos como somos y a dónde vamos.

De los grandes principios ciudadanos como el derecho al trabajo, la vivienda digna y la justicia gratuita para qué hablar. Qué decir sobre el derecho a la propia conciencia, al cuerpo propio, al de reunión o huelga. ¿Objetaremos por que se mantenga en prisión a auténticos inocentes detenidos en las inmediaciones de una manifestación? ¿Nos opondremos al principio de gracia mediante el cual un señor que no puede conducir vehículos mata en un país abyecto a dos semejantes? ¿Se nos ocurrirá tan siquiera tildar de delictiva su conducta, sabiendo como sabemos que eso no les ocurre a las gentes del PP?

Acabamos de aterrizar en el año nuevo, el año de la victoria: terminar con las últimas empresas públicas, meter mano a la benefactora ley para acabar con el personal laboral, aprobar algunos decretillos más que afectan a cuestiones menores y así dejar en manos de Adelson la marca España, ¡Por fin creación de empleo! ¿Para qué dar alas a la falange, si ellos pueden con todo? No, no somos como Grecia, ni falta que nos hace.

Manuel Bermúdez

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s