Situación de IU insoportable para las clases trabajadoras de Jaén


Lo declaro sin tapujos: ya os podéis cebar conmigo. Llamadme extranjero porque realmente no nací aquí, incluso inoportuno, pero no mentiroso. No os lo consiento.

Desde estas páginas, desde otras y personalmente,  llamo a las cosas por su nombre, no por aquello con que algunos mantienen su petulancia: soy así y no me puedo callar. No. Llamo a las cosas por su nombre porque estoy enamorado de la verdad, porque siempre transito por los lugares donde se puede aprender, porque no nací para acomodarme y tengo un futuro propio y otro que legar, de los que no estoy dispuesto a renegar por más que esto me lleve a ocupar lugares que nadie desea. Tampoco yo los deseo, pero los prefiero si son dignos.

Vine a Jaén por amor, y me enamoré de Jaén, de su naturaleza y su gravidez tan desconocidas. Convencido de que allá donde vives y eres servido debes devolver gracias y aportar sustancia, me integré en IU a través del PCA de Jaén, orgulloso de mis convicciones, de la amabilidad servicial de una historia de entrega política y social que me sobrepasa.

En este tiempo soy testigo asombrado de cómo las luchas cainitas, personales, ideológicamente provincianas, le pueden al acto de servir públicamente, hasta el extremo de que capital y comarca se ven secuestradas, según parece secularmente, por los dimes y diretes de familias políticas que más darían para un mal sainete que para, al menos, una buena obra teatral desquiciada y trágica.

De aquellos polvos estos lodos… toda la clase obrera, todos los pobres de solemnidad cuya desgracia es descrita por la escasa prensa local, todos los parados y paradas de esta capital que la hacen la más parada de todas las de Andalucía, todos aquellos que no tienen asidero político o que se encuentran confundidos, están desasistidos a conciencia por nuestra formación política. Las calles, ante la inminente Huelga General del 14 N, no muestran indicaciones de la izquierda real sobre las causas de esta estafa llamada crisis, ni alientos para explicar los efectos deseados del paro que debería producirse en todos los estamentos públicos y privados de la ciudad.

Aún así, cuando el sistema lo requiere, recibimos unos votos que, desde luego, son bastante inmerecidos.

IU en Jaén vive por encima de sus posibilidades. O nos bajamos de los pedestales en los que nosotros mismos nos encumbramos, distantes y enconados, o la indiferencia que nos merecemos nos barrerá de entre tanto olivo, tanto trabajador maltratado, tanto paro y tanta exclusión social.

Ni Izquierda Unida, ni todos los partidos de izquierda, ni la población de Jaén, trabajadora y parada, merece un trato ni una militancia tan gris y cainita.

Salud (os la deseo porque enfermos parecemos) y República.

Manuel Bermúdez.

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