Hipocresía en la alcaldía de Martos.


Muy descriptiva de lo insano de la situación político social es la prohibición que la alcaldía de Martos (PA-PP) ha establecido respecto de un acto de homenaje relacionado con la Memoria Histórica y la festividad del 1 de noviembre, a petición de la agrupación local del PSOE. El diario Ideal relaciona la noticia y pueden leerla íntegramente aquí.

El ingenio que somos capaces de desarrollar los españoles, con tal de no dar crédito a la realidad simple y llana, es de una creatividad indigna y muestra la autosuficiencia que el poder por la fuerza, ya venga del ejército, ya de la iglesia o de cualquiera de los poderes fácticos, se ha impuesto en nuestro triste país a lo largo de su infame historia.

Lo que en cualquier sociedad sana sería honrar la memoria de nuestros muertos, más allá de que se trate en la intimidad de la familia, o en la compañía de amigos y victimas secundarias de un mismo suceso que trasciende lo personal y también lo histórico, en nuestra incapaz sociedad llena de privilegios usurpados, de prebendas nacidas de aberraciones, se convierte en prohibido, insano, inoportuno, descartable, y lo que es peor, objeto de instancia administrativa propia de la época del generalísimo de todos los ejércitos, por la gracia de dios.

De una parte, una agrupación política se encuentra en la obligación de pedir permiso administrativo para realizar un acto de homenaje a muertos en el día de los muertos, en el lugar reservado a los muertos, mediante el despliegue de medios propio de quien quiere honrar a sus muertos y a los ajenos porque, hay que hacerlo resaltar, es el día de los muertos.

De otra parte el poder local, con la fuerza presidencialista que demana de la legislación al efecto y la fuerza moral que da saberse victorioso, aún, de aquella cruzada impropia de una nación civilizada, no ya desaconseja, sino que prohíbe la celebración de un acto de muertos en lugar y día de los muertos, trasladando la prueba del delito. Un acto con centralidad en los muertos de la guerra y postguerra civil no concuerda con el acto individual, familiar y colectivo de honrar a los mismos muertos, según la alcaldía martense. País.

El profesor Francisco Etxeberría asegura que “cada fosa que se abre consolida nuestra democracia”. Esto que es tan simple y tan verdadero no lo quieren ver los señores del PP como quien ocupa la alcaldía de Martos. Dicen con auténtica hipocresía que la guerra terminó. No se lo creen, porque lo que aún no ha acabado es el goce de su victoria. Saben que esa siembra continua de odio que atribuyen a los vencidos y masacrados en juicios sumarísimos sólo engendra deseos de venganza, porque no somos de piedra y si ellos tienen precio, nosotros tenemos límites.

Manuel Bermúdez.

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