Quimera


Real Academia de la lengua.

Quimera.

(Del  lat.chimaera, y este delgr. χίμαιρα, animal fabuloso).

1. f. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.

2. f. Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.

3. f. Pendencia, riña o contienda.

Durante este verano tuve la oportunidad de asistir a un espectáculo, algo lamentable dada la calidad del actor, de “el brujo”, D. Rafael Álvarez. Contaba un chascarrillo de su pueblo de crianza, Torredonjimeno, en el que había un cura que de vez en cuando decía una frase ininteligible, algo así como cogouchitamouteh. He leído la carta abierta a los súbditos del español por parte de nuestro actual Jefe del Estado. Mire usted, lo de quimera me suena a cogouchitamouteh, lo que pasa es que ahora no me río, porque un jefe de estado puede ser de todo menos un cómico, por muy campechano y gracioso que nos caiga.

Ni monstruo imaginario feo, ni imposible ni falso, ni necesariamente, siempre que de verdad se antepongan los intereses generales que nuestro monarca, su hijo, sus antepasados, incluido su padre, que reposa en el Escorial después de haberse puesto a disposición de los que reventaron la República y tragarse sapos y culebras del sanguinario dictador y su pupilo más aplicado, que eso sí es riña o contienda…, o aquel anterior tan leal con los, otra vez, intereses generales, como fue D. Fernando VII, o Dña. Isabel II, Alfonso XII y XIII…

Que hay que ver en lengua de cada quién lo que son los intereses generales… Por que claro, cuando uno tiene la sartén por el mango, todo lo que es susceptible de ser rehogado son los intereses generales.

Lo de remar todos juntos, miembros de esta patria, vamos caminando al encuentro de la paz de los cementerios… como tantisimas otras figuras retóricas, semejantes a me llena de orgullo y satisfacción, al servicio permanente, compromiso con España, con la defensa de su democracia, su Estado de Derecho, su unidad y su diversidad, suena, ¿no les parece? también a cogouchitamouteh. 

Debe tratarse de la virtud del castellano, que tiende a condensar conceptos: la economía del lenguaje, pero igual que en Lebrija pusieron estatua a Nebrija, bien podíamos poner entre las torres Kío una, por suscripción popular al buen sacerdote Toxiriano. ¿Se imaginan ustedes a gran parte de la clase política, los padres de la Patria, banqueros, líderes de la CEOE, y a Urdangarín transmitiendo el discurso de su vida?:

cogouchitamouteh.

He dicho. (aplausos y lipotimias por sobrecogimiento sobrevenido)

Manuel Bermúdez.

(IU Torredelcampo no se hace responsable de las opiniones personales de los colaboradores de esta web cuando hablan de manera personal)

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s