Carta abierta desde el frente a la coordinación y ejecutiva provinciales.


Cuando se ha visto la sangre,
en la soledad no hay río
del olvido.
Lo hubiera, y nunca sería
el del olvido.

(A la soledad me vine. Rafael Alberti)

A la soledad me vine. Me sume a los menos numerosos, con ellos me comprometí desde dentro con el objetivo de sumar, descansando entre camaradas mi confianza, mi poco saber, mis utopías, con el radical sentido de transformar una sociedad de consumo en una sociedad ética, diversa, coherente y lúcida, donde el poder reside en la base. Nada de medias tintas: me afilié. Ilusionante aquel día en que obtuve un carné histórico y noble.

En el momento que nos ha tocado vivir, desgraciado y apasionante, capaz de lo peor y lo mejor. Ese donde los teóricos auguran que se dan ciertas circunstancias para poder dar el paso inicial, me encuentro con la cruda realidad, aquella miseria humana de la que todos somos capaces que nos hunde a veces en la inacción, el inmovilismo; a veces en una torpe lucidez que ahora puede, y hasta debe, calificarse de insuficiente.

Por decisión propia estoy aquí. El día que me presentaron al coordinador provincial, Luis Segura, me invitó: A Las trincheras. En ellas estoy, le respondí mientras continuaba, ya en silencio, con algo que me caracteriza rigurosamente: como uno más, sin otra pretensión que ser un peón más, un soldado más, un pobre albañil más que construya la casa grande que la humanidad merece, donde para todos haya habitaciones.

En toda trinchera hay un puesto de mando, y al frente del mismo un comandante y un estado mayor, más o menos cualificado. En una trinchera de izquierdas se manda y obedece y se entablan conversaciones respetuosas. Sin embargo ahora que nos acercamos a fases importantes de la lucha, los soldados de todos los frentes deambulamos sin gobierno. Nos arengan mediante cuartillas informativas, lustrosas y bravas, más nada sabemos de lo que el estado mayor cuece, ni nos consulta, ni nos tiene en cuenta. Aquí, en las tórridas trincheras de este verano interminable actuamos como francotiradores, poniendo en cada disparo nuestra alma. Pero nuestra alma política está abandonada y la soldadesca, sin pretender ninguna paga, se siente aislada, incomunicada, incapaz de articular el más mínimo esfuerzo común, porque desconoce los planes, no puede hacer llegar a la cúpula de poder sus anhelos, sus propuestas, sus necesidades.

Hubo motivos y los hay, ahora que rozamos un poder que en sí mismo no sentimos sino como responsabilidad de gobierno, donde nos jugamos el ser o no ser, la disputa sobre la razón de existir de aquel que un día fue dueño del cráneo que ahora tenemos entre las manos, como los ruidosos enterradores shakesperianos. El tiempo pasa y ningún príncipe se nos acerca, ni nos invita, lo peor: desoye nuestras palabras. Las bases estamos solas como casi siempre en la historia de la humanidad. Dispuestas a hacer el trabajo duro y sucio, pero abandonadas a nuestra suerte. Capaces de incrementar nuestro número, pero sin posibilidades de que aquellos que estamos en la batalla seamos escuchados. Para qué incrementar el número si sólo sirve para hacer ruido, si lo nuevo que llega no puede influir, si sólo es cantidad y la calidad no es tenida en cuenta.

¡Hay dificultades!, ¡que nos lo cuenten a nosotros! No nos llega para nada, es cierto. Pero sí para reflexionar sobre nuestro día a día, sobre lo que se está haciendo y sobre todo acerca de lo que no se hace. ¿Cómo entusiasmar? ¿Crecer para qué? ¿Porqué la base siempre está en el último escalón de la pirámide?

Lo podría decir más fuerte, pero no más claro.

Con la esperanza de que no disparen al mensajero. A la espera de noticias del puesto de mando, para saber de qué trata esta guerra, para decir lo que opinamos, para tratar de rejuvenecer en el sentido más amplio de la palabra nuestro estado mayor. Sin olvidar que el camarada está siempre antes que los galones que le fueron otorgados, y que los galones siempre son más un signo de servicio que de mando.

Manuel Bermúdez.

(IU Torredelcampo no se hace responsable de las opiniones personales de los colaboradores de esta web cuando hablan de manera personal)

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