La primavera valenciana.


La primavera ha llegado a Valencia aunque aún el azahar esté más que escondido en el bulbo de su flor. Pero la flor de la sociedad, la adolescencia y la juventud ha reventado inundando, con sus lágrimas y sangre, de olor humano y estudiantil las calles mediterráneas de la ciudad. Ese olor a primavera social se está comenzando a extender por todas las provincias españolas gracias a la inestimable ayuda del jefe de policía de Valencia y de la delegada del gobierno en esa provincia. Ellos y no otros son los que han polinizado a golpe limpio a la juventud de España. Tras el 15M la clase de historia se ha convertido en una experiencia vital, y no ha sido precisamente llevando a los alumnos a ningún parque temático sobre la II República, sino acercando el fascismo gracias a más de diez millones de personas que no han vivido ni una guerra, ni las necesidades por las que esos muchachos, nuestros hijos, van a tener que pasar, casi como nuestros padres pasaron.

Las generaciones de la video consola, los espectrum venidos a más y de cuarentones que hemos tenido la vida regalada por nuestros cansados padres y por los ávidos bancos, es la generación perdida. Perdida o desclasada más bien. Es a nosotros a aquellos entre los cuarenta y cincuenta años, a los que hay que zarandear como si fuéramos una encina, para que las bellotas caigan. Nosotros, a los que un día un apuesto y labial Felipe Gonzalez nos vendió y nos demamos comprar, aquellos que observamos los rostros aún endurecidos por las necesidades de nuestros padres, los que hemos dejado la herencia más corrupta y estéril en lo político, lo social y lo económico a nuestros hijos e hijas.

Nuestra mente esquizofrénica nos decía que no debíamos dejarlos estar ante las pantallas tanto tiempo, pero no nos hemos ocupado de ellos, está teniendo que ser  la porra flexible y la coraza de kevlar la que haga entender a nuestros hijos que el mundo se divide en dos, que los hemisferios siempre serán norte y sur, que el norte es rico y opulento y el sur pobre y subdesarrollado. Que el sur siempre  rendirá ante el norte feudal, que no existe clase media, porque la burguesía es un mito del capital, el capital mismo en versión aprendiz de brujo. Balbuceando la riqueza y los privilegios.

A los que nos salvamos de la quema y a aquellos que aún están a tiempo de redimirse hacia la honestidad: apoyémoslos, La lucha es de todo ser humano que se precie de ser y no de tener. No nos necesitan para nada, más que para sentirse comprendidos.

Salud y república!!

Manuel Bermúdez.

(IU Torredelcampo no se hace responsable de las opiniones personales de los colaboradores de esta web cuando hablan de manera personal)

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