¿Quién es más?


Anoche hablaba con un amigo sobre la crisis mundial, él afirmaba (con mucha razón) que no es justo que se culpe a la ciudadanía de haber vivído por encima de sus posibilidades y con eso haber potenciado la hecatombe de la situación económica, cuando en realidad se trata de una maniobra orquestada por fuerzas “oscuras” camufladas en las grandes corporaciones. Así es, ni cabe discusión porque creo que es tan obvio que no existe asomo de duda.

Ese tema me dio que pensar en la cantidad de veces que nos sentimos culpables o responsables de algo que, en realidad, estaba ya más que diseñado para que alguien se sacudiera las pulgas de su error a costa de nuestra paz interior…

Y sí, es posible que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades… quizá por un raro espíritu competitivo que nos pone en alerta hasta en las conversaciones más triviales…esa sí que es la causa de la verdadera crisis: pero la interna, la de cada cual. Competir, competir, competir…ser más que la persona de al lado ¿más? ¿de verdad se puede ser más? ¿o a lo mejor la clave para el cambio del mundo es ser mejor? Más o mejor…pero ¿cuáles son los parámetros que lo miden? No se trata de entrar en un círculo vicioso para demostrar al mundo quiénes somos…sino de tener la suficiente autoestima como para que esa competición sea sólo un divertimento sin trascendencia.

Nos han complicado tanto la vida desde los movimientos centrípetos capitalistas que cuando parece que vamos entendiendo lo que pasa cunde aún más el desánimo…como si nos robaran la alegría de vivir…y no, no puede ser, no tienen derecho a llenar nuestro tiempo con su escombros morales, no tienen derecho a crear una escuela de tristezas en nuestros descendientes, no tienen derecho a hacernos víctimas de su falta de escrúpulos…podrán ser muy ricos…pero jamás serán felices…

Siempre quedarán la música y el cine…pero cuidado que también corre peligro el libre acceso a música y cine en esta bendita casa que es internet, porque pierden dinero las multinacionales…¡qué pena!

Quedan entonces las puestas de sol, el campo, las relaciones humanas…no creo que se atrevan a ponerles un arancel ¡capaces son!

Lo que sí permanecerá inexpugnable es el sexo ¡ah, no! ¡eso tampoco! que también en eso se trata de legislar a través de los extrañísimos intereses de las todopoderosas religiones mayoritarias.

Frente a todo eso sólo queda la insurrección, y esa empieza en lo más profundo de cada conciencia…esa es la verdadera revolución, la que cada persona lleva a cabo en su foro interno para que dejen de prohibírsele las ilusiones, el amor a la vida y el deseo de ser feliz

¡Anda y que les den a quiénes quieren robarnos la alegría de vivir! Esos sí que no están invitados a “La fiesta universal” (pedazo de tema, la letra parece hecha a medida…cucha, cucha…)

Fuente del texto de Norah Barranco.

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