A veces, la amistad y la política


Esta mañana gris y agridulce me ha enfrentado con una realidad que mi ingenuidad no esperaba, aunque la razón me decía que no podía ser de otro modo. Desayuno con un buen amigo, comentamos los resultados de las elecciones, tratamos de comprenderlos, de extrapolar  lecturas y resituarnos frente a la instantánea fotográfica que ofrecen unas elecciones generales.

Una primera lección: pasamos del bipartidismo a la dictadura democrática de las mayorías absolutas. Ahora el balón está en su tejado monolítico y tendrán la plena responsabilidad, estatal y autonómica, de convertir en realidad lo que no se cree ni el mayor de los Tomases, ni el más ingenuo de los mortales.

Segunda lección: la ley electoral D`hontiana demuestra en carne viva la injusticia de la proporcionalidad representativa, ni siquiera hubiera habido mayoría absoluta, tan sencillo como observar que el ganador ha obtenido menos del 50% de los votos, y desde ahí, todo nos da la razón a mi amigo y a mi, para desgracia de la democracia, la justicia social, la voluntad popular, el trabajo humilde de tantas y tantos, que no sólo lo realizan en, muchas veces, condiciones de penuria económica y de medios, o sencillamente con una soledad abrumadora, sino que además son incluidos con una gratuidad muy a la española, en el saco de los chupasangre, los ociosos, o, peor aún, corruptos. Por que eso sí, criticar sigue siendo el mayor deporte nacional.

Pero hablaba de mi ingenuidad… ¿verdad?. Llega otro buen amigo al que estimo profundamente por muchos motivos, este del PSOE e inmediatamente habla de la fragmentación de la izquierda, del porqué histórico de la ley electoral y sin dejarme exponer mi punto de vista, me espeta: dime tú qué propone vuestro programa político y cuando le digo una sola propuesta, su respuesta es ¿queréis salir de europa? estáis locos, y se marcha con la altanería de los derrotados a por el desayuno de cada día.

Sobre la ingenuidad personal y la molestia humana de ver recortada la posibilidad de opinar, o simplemente hablar desde la razón en vez de desde las consignas ya tengo un remedio antiguo. Me importa más la amistad en lo cercano que cualquier otra cosa, así que en lo sucesivo evitaré activamente que lo político sea motivo de conversación con esta persona por la que, insisto, siento amor.

No obstante mi razón, la verdad que defiendo porque así la percibo honestamente dan para hacer una más amplia reflexión. Quién sabe, igual Pedro la lee y de este modo me de la oportunidad de expresar sin temor a ser cortado, sin prepotencias desde ninguna posición, lo que entiendo.

Entiendo que una parte importante de la política como la conocemos está fuera de lugar, desfasada y tenemos que ser humildes y observadores esperanzados, porque todas las épocas han sabido engendrar ideologías nuevas adaptadas a la realidad, respuestas humanas colectivas a los infiernos en que convertimos nuestro entorno y nuestras vidas. Entre tanto,  esa descripción de derechas e izquierdas tan práctica que se hizo conocer a partir de la revolución francesa sigue siendo válida. Y, amigo, el PSOE no es un partido de izquierdas, tal es así que si pasara a denominarse PSD sería más honesto y fiable. ¿por qué digo que no es de izquierdas? pues porque sus actos son socialdemócratas, desde las reformas laborales de los primeros años del felipismo, la entrada en la OTAN, el dibujo consensuado con sus homólogos europeos en la creación de la UE, y la acción de gobierno de estos dos últimos años, apoyada en el partido con pocas fisuras, la integración ilegal en el mando miliar de la OTAN, la participación en guerras imperialistas, así lo expresan. No basta con que se desee mantener el estado del bienestar para ser de izquierdas, no bastan leyes progresistas para ser de izquierdas. Hacen falta hechos y leyes de izquierdas para ser de izquierdas. Así que no. La izquierda fragmentada no es el abandono de la izquierda respecto del PSOE, eso es otra cosa que nosotros, los de izquierda debemos reflexionar, revisar, y solucionar lo mejor posible.

PP no es igual a PSOE, no excepto en las políticas aplicadas en plena crisis respecto de las ayudas financieras con el dinero del estado, excepto por el seguidismo del poder de facto que los bancos y las financieras alemanas, por lo tanto, decir que existe igualdad de ideología política no es exacto, pero más que nada porque el PP es un cajón sin fondo, donde cabe desde la derecha más rancia a la socialdemocracia más moderada. Pero ahí está la cuestión, los recortes en derechos laborales, las maneras de gobernar en aquellos lugares donde se han asentado durante treinta años, han convertido el clientelismo y la prepotencia en características políticas que pasan factura a la ideología que dicen mantener. En  el momento más crítico, cuando los capitales y quienes los multiplican como los panes y peces, gracias a la ingeniería financiera y la especulación, el seguidismo político ha sido sin lugar a dudas el mismo que aplican los miembros del PP en sus políticas. Desde la posición de privilegio que los votos de un espectro social que no es socialista en su vida cotidiana los aúpan, teniendo de su parte una ley discriminatoria de elección, es bien sencillo despreciar por utópicas las izquierdas, que por ser izquierdas necesariamente son utópicas, y cuando pierden las elecciones, llorar lo que entienden por ruptura del espectro izquierdista como una traición por parte de los demás. Para entre tanto no reconocerse, no ser leales a su propia política, ni al rumbo que año tras año han marcado y les ha llevado a una especie de neoconservadurismo burgués, hace de un partido, instrumento político para lo bueno y lo malo, un grupo desafiante de todo lo que lo rodea, ciego y vociferante de consignas tan ciegas como la incoherencia de querer ser lo que un día fueron y hoy no son.

Amigo mío, todo esto está contrastado con la realidad, sólo sal y busca la objetividad que da la distancia y después me vuelves a contar ese cuento tan manido de que fuera de la iglesia no hay salvación y fuera del PSOE no hay socialismo. Pregúntate entonces qué es obrero traducido a día de hoy y qué es socialismo. Por el amor de Marx y Engels. Después dime, si quieres que vuestra política es mejor aún que la socialista, y trata de convencerme de sus bondades, pero llama al pan pan para que podamos entendernos o, mejor, no hablemos de política en nombre de la amistad.

Manuel Bermúdez.

 

(IU Torredelcampo no se hace responsable de las opiniones personales de los colaboradores de esta web cuando hablan de manera personal)

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