Mañana


En 1970 José Bergamín, poeta de la generación del 27, volvió a España. Durante su exilio en México y otros países americanos editó “Poeta en Nueva York”, las obras completas de Antonio Machado, poemas de Alberti, etc. En 1958 ya hizo la intentona de volver, fue detenido por sus relaciones con la oposición al régimen y su apartamento fue quemado por haber firmado un manifiesto con más de cien intelectuales dirigido a Manuel Fraga Iribarne en que se denunciaban torturas y represión contra los mineros asturianos, por lo que tuvo que exiliarse de nuevo en 1963 por orden expresa de Manuel Fraga.  Hubiera sido un lujo haber podido asistir a su regreso en 1970 a la entrevista que ambos mantuvieron por orden del lider franquista. Todavía no había muerto el dictador y ya D. Manuel apuntaba maneras, en plena tecnocracia permitía la vuelta de un disidente, años después jugaría su papel de paladín de la democracia desde su partido de derechas. Fue el Propio D. Manuel, también, quien eligió a su heredero, José M. Aznar.

Cuando en 1979 Felipe González consiguió que su partido acatara su solución socialdemócrata  reformista, abandonando así los postulados marxistas, el PSOE dejó de ser un partido socialista y obrero, no es que lo diga yo, ni millones de personas en nuestro país, es que así él lo quiso y así lo permitió su propio partido.

Ambos iniciaron la senda del bipatidismo, manteniendo el mito de las dos españas hasta casi hacerlo creíble. Ningún país, jamás, se ha dividido en dos maniqueamente. Como las mismas personas que lo habitamos, acoge muchos matices y se aleja del simplismo. Unos y otros han instalado la cultura de la impunidad y de la mentira, que llega a su máxima expresión cuando desde el PSOE se denigra como inverosimil cualquier suceso a su izquierda y desde el PP se brinda por el centro obrero español.

Finalmente entramos de lleno en la OTAN, por más que no formáramos parte de su estructura militar, pero ahí andamos, de guerra en guerra y a partir de ahora sirviendo de blanco a cualquier batería de misiles que no trague lo atlántico occidental. Finalmente entramos en el mercado común, que no es otra cosa la UE, con su moneda, su banco central, su constitución prostituida en Lisboa. Finalmente nos hicimos socios minoritarios de las bolsas, los mercados de divisas, de piedras preciosas y patrimonios en paraísos fiscales a donde la City envía todo lo que puede pillar y ahora, que ven las orejas al lobo, todo se les vuelve repetir, fuera del mercado no hay salvación.

Siempre la izquierda ha sido necesaria, pero nunca como ahora imprescindible. Es hora de volver la mirada a las personas, la hora de la honestidad, de la valentía y la dignidad. Cuando están casi agotadas las materias primas en el planeta nos han convertido en mercancías a nosotros, los mismos siempre, los de abajo. Nos han desocupado, vaciado de contenidos, simplificados como un día imaginó George Orwell que sucedería. La tecnología y las finanzas han suplido a la producción, pero son los mismos los que nos manipulan y explotan. No dejarán de hacerlo hasta que sean capaces de sintetizarnos.

Por muy cálido que sea el otoño, siempre habrá nieve altanera y un sol verdugo y amigo. Mañana hará buen día compañeros y en buena medida, de nosotros depende que el 20 de noviembre próximo volvamos a Cuelgamuros o sembremos el futuro de revolución.

Manuel Bermúdez

 

(IU Torredelcampo no se hace responsable de las opiniones personales de los colaboradores de esta web cuando hablan de manera personal)

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