Lucas León Simón


Nos alegra contar con el permiso de Lucas León Simón para poder extraer de su blog algunos artículos y ponerlos a nuestra disposición.

Lucas León es natural de Córdoba y de sí mismo dice que nació en una familia republicana y represaliada por el fascismo, comenzó a trabajar a los catorce años y al mismo tiempo se inició en el sindicalismo y la política clandestina. Fue concejal con Julio Anguita en el Ayuntamiento de su ciudad desde el 83 al 87 y desde 1985  ha ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.

No necesariamente estaremos siempre de acuerdo con sus opiniones incisivas, pero haremos bien en tenerlas en cuenta porque hoy no abundan personas que piensen por cuenta propia.

A continuación podemos leer un artículo suyo publicado el pasado día 7 de julio:

Es el capitalismo, idiotas

 

Durante siglo y medio la ideología liberal y su plasmación práctica, el capitalismo, no han “estado de moda”. Los planteamientos de corte social, garantistas de derechos de pueblos y ciudadanos han dominado, con más apariencia que realidad, la escena.
Socialistas más o menos retóricos ha ocupado cámaras y gobiernos, socialdemócratas tibios, que con casi una inevitable secuela de demagogia y corrupción, fermentaron los “estados de bienestar” bajo la atenta vigilancia de los agentes de cambio y bolsa de la Internacional de Banqueros Unidos.

Algunos ilusos, desde la comodidad de sus poltronas y sus barrigas llenas llegaron a creerse que el proceso era irreversible y nos vendieron la trompetería del “fin de la historia” y de “la lucha de clases”.

Craso error. Cayó el “muro de Berlín” y con él casi todos los diques. Los “lobbys” financieros se crecieron, hicieron presidente de USA a un candidato con menos votos que su oponente y fueron a por todas.

Se inventaron tres guerras bajo pretexto de luchar “contra el terrorismo”, (el de los otros, no el “suyo”) y los departamentos de ingeniería financiera echaron humo. Una “burbuja” por aquí, unas hipotecas tóxicas por allá, una recesión por acullá, y los pobres (ciudadanos y naciones) a pagar las facturas.

Sus acorazados: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, nos han declarado la guerra. Y vienen a por nosotros. Huelen la sangre fresca de países como Islandia, Grecia, Irlanda o Portugal, la savia que aún circula por las venas de funcionarios, pensionistas, mujeres y jóvenes en paro y su instinto vampiresco no se sacia con nada.

Invaden Libia con las bendiciones de la ONU con el pretexto de que un “dictador bombardea a su pueblo” y ellos masacran a media humanidad sin que nadie les haga frente. A la socialdemocracia se le ha caído totalmente su careta de siglos y no sólo se alinean con “el ejército invasor” sino que en buena parte les hacen el “trabajo sucio” y acribillan a recortes a todo bicho viviente. Un remendón zapatero español, valga por caso.

Tal es la extremosidad de la amenaza que ya casi nadie se cree el cuento chino de la “crisis”. Todo es diseño, ingeniería, operaciones de beneficio, balances de fin de ejercicio, no hay más que mirar los beneficios de los últimos años de los lobos de esta camada. El botín de los Botín, for example.

“El mundo fue y será una porquería” decía el tango de Santos Disépolo de la primera mitad del siglo XX, y eso que todavía no habían ocurrido sucesos como “el corralito” y que Clinton ganará unas elecciones diciendo: “Es la economía, idiotas”
“Es el capitalismo, idiotas”. Estaba solo larvado, y ahora en forma de “agencia de calificación de deuda” viene a por nosotros. El escenario de la estatua de la Libertad, semienterrada en una playa abandonada, está ya esperándonos a todos.

(Lucas León Simón)

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2 comentarios en “Lucas León Simón

  1. Lúcido, y tan real como ese fotograma de Planeta de los Simios al que alude y que forma parte de nuestra iconografía más arraigada. Es una cuestión estructural y el día a día nos hace a veces perder la perspectiva y aplicarnos a los parches con tesón y esperanza, agotando nuestras fuerzas en balde. es el capitalismo, en efecto, y aún no somos capace de imaginar otra cosa.

  2. El problema reside en combatir al capitalismo dentro del capitalismo; quien no esté contaminado que levante la mano. El capitalismo está presente en todo, es realmente ese dios omnipresente al que hay que enfrentarse a diario. La izquierda siempre ha tenido dos problemas que históricamente la flanquean: Cambiar de trinchera, consciente o inconscientemente –praxis habitual de la difunta socialdemocracia-, y abstenerse de la realidad, imaginando un socialismo sin cuerpo social alguno –un socialismo sin socialistas- a partir de la soflama permanente. No es fácil a veces –casi nunca- mantenerse en el alambre sin caer para un sitio u otro. Ese ha sido, prácticamente desde su origen a principios de la década de los años veinte del siglo pasado, el dilema al que se ha enfrentado el PCE. El balance puede ser bastante magro, si se analiza solamente la representación institucional y, sobre todo, la capacidad de influencia social actual del PCE, pero no tanto si se tiene en cuenta que es la única referencia política, más o menos organizada, que tras casi un siglo de existencia continúa resistiendo.

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