En dos, tres, ¿cada vez más efectividad?


En dos días consecutivos, tres mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas. La cuenta, como cada año continúa su sangrienta ascensión, en medio de las miradas enloquecidas y perdidas de madres, hermanos, padres, hijos e hijas. Y así año tras año, desde el principio de los tiempos sigue afirmándose la fuerza bruta del macho sobre una mitad de la humanidad que, siendo imprescindible para la vida, está abocada a los malos tratos y la muerte como por un designio fatal del que todos, TODOS, somos culpables.

Pero digámoslo muy claramente, los hombres somos más culpables, LOS HOMBRES SOMOS CULPABLES, y repitámoslo hasta la saciedad, hasta que lo asumamos en nuestro interior, hasta que ya no cuele por ninguna rendija la mínima justificación: algo haría, lo provocaba, era una descuidada, no atendía a los niños, era una lenguarona, se pinchaba al mismo tiempo que yo y todavía pretendía que yo trajera la pasta a casa, era una culquiera, me ponía los cuernos, descarada, puta. 

Sí, en la mayor parte de las  ocasiones, con ese calificativo lo tenemos todo arreglado los hombres. Se dice Puta, lo tenías merecido, se veía venir, te he dado lo que me pedías que te diera. Y el coro de hombres en el bar, a donde llega el orgulloso asesino, responde como en los salmos: Puta, lo traías loco, tú no te preocupes que aquí estamos nosotros, se lo merecía por su mala cabeza.

¿Tendrán que pasar muchos años para que los parroquianos y amigos le nieguen a un asesino el pan y la sal y ayuden, directamente, a poner a esa piltrafa humana en manos de la justicia? ¿Cómo podemos justificar a lo corto lo que a lo largo no solemos justificar, al conocido lo que no haríamos al desconocido?. ¿Es que los bofetones, los gritos, los empujones, duelen menos y son más justos sobre el cuerpo de la mujer de nuestro amigo? ¿Es que la muerte es menos muerte cuando es nuestro amigo el que la provoca, o que la víctima es más culpable cuanto más la conocemos, o creemos conocerla?

Asesino el que provoca y con saña, la mayor parte de las veces, la muerte. ¿Somos menos asesinos los que justificamos, los que encubrimos, los que seguimos saludándolo como si nada hubiera ocurrido?

Hace sólo unos meses le segó la vida su marido a Puri Armenteros en Torredelcampo, aún habrá quien trate de dar vueltas a la tortilla hasta encontrar una respuesta favorable a la conducta de su asesino. Qué barato es quitar la vida a nadie. La victima se convierte en la instigadora de su propia muerte y nos quedamos tan frescos: La culpable muerta, el justificado en la cárcel.

Mientras exista un solo hombre que esto lo entienda así, nuestras mujeres no estarán a salvo de este tipo de terrorismo. Si miráramos a estos asesinos con la misma entereza que a los de ETA, este ya no sería su reino de terror. Nada justifica la muerte de nadie. La de las inocentes menos.

Ponte en la piel del hermano, del padre, del amante de la que murió, y ahora sí.

Ahora me lo vuelves a contar.

Manuel Bermúdez.

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6 comentarios en “En dos, tres, ¿cada vez más efectividad?

  1. Los malos tratos, en los tiempos en que vivimos ni son de mujeres ni de hombres lo que si es una realidad, es que las mujeres son las que están muriendo y las cifras van en aumento,desde luego también hay muchísimos varones maltratados indicutiblemente,por eso, yo no apoyo ninguna asociación,creo en la igualdad de hechos, razones, y comportamiento.¿Pero qué es la igualdad…? la repetimos tanto en nuestro vocabulario que ya nisiquiera nos damos cuenta de su significado,se confunde con “el derecho”, “las obligaciones”,”la ley”, qué pena se está confundiendo la libertad con el libertinaje.También es una pena que las personas heredemos de padre a hijos la reivindicación de la justicía de muertes infames y a lo largo de la historia es lo que veo, victimas del franquismo, victimas del bando republicano y ahora en plena democracia que es mas gordo si cabe aún víctimas de “GENERO DE VIOLENCIA” que barbaridad.¿Como se puede rebajar condenas por buena conducta y el disfrute de grados penienciarios?EL QUE MATA en ningún momento es buen conductor de nada,ni tiene educación ni respecto por algo que no es suyo la vida de otra persona,EL QUE MATA si tiene un gran derecho a morirse él en la carcel,¿es todo esto revancha, violencia, “ojo por ojo”? NO,esto se llama justicía ¿cuantos han salido de la carcel rehabilitados? NINGUNO.CADENAS PERPETUAS ES SU MERECIDO.

    Parte de la sociedad, la consejera de bienestar social de la Junta de Andalucía, el subdelegado del gobierno de Jaén,centro de la mujer ect… también han matado a Purificación Armenteros no ha tenido bastante con la mano actora de su ex-pareja, los primeros datos que le dan a los jefes de una orden de alejamiento de ella a él.Parece que no se trata de violencia de género,estas son partes de las palabras de los que parten”el bacalao”, si los jefes dicen esto que no dirán los de a pie,que sigan así que van fenómenos,una muerte no tiene ningúna justificación posibles ni excusas, que sigan así, es un buen camino para que cada día halla más mujeres muertas.

    • Tu sabes Encarna cuánto comparto tu dolor, a pesar de que sólo a tí te conozco personalmente. Creo que tienes mucha razón. Como tú misma afirmas, dentro de lo que está ocurriendo, los casos de mujeres maltratadas son una mayoría altísima comparada con los de los hombres vejados. Malas personas hay en todos los lugares y como bien sabes lo más común es que el poder de la fuerza y la prepotencia es mayor en el hombre. Desde que la humanidad existe hemos educado para el machismo, dando unos privilegios a ellos que nunca ellas tuvieron, otorgando un trato benevolente hacia la fuerza que muchas veces justificamos dentro de las propias familias. Pero esto tiene que terminar. Mujeres y Hombres son sólo, y nada menos, personas, que deben tener los mismos derechos y libertades, las mismas oportunidades para crecer y ser dignas, los mismos esfuerzos por parte de las familias y de la sociedad, para asegurarnos de que mañana nuestro mundo será más justo, más feliz. Esto es un trabajo que como ciudadanos y ciudadanas no debemos transferir ni a centros educativos, aunque los maestros y profesores deben educar además de impartir contenidos. Tampoco debemos traspasar esta responsabilidad a las instituciones. ¿No te parece que hemos cedido mucho en estas cosas, que nos es incómodo decir no y preferimos que otros lo hagan por nosotros? lo malo es que cuando pensamos así, terminamos por creer que el trabajo de educar es de otros, no nuestro y nos damos por vencidos.
      Yo creo profundamente que esa abdicación del deber de educar ha sido negativa y que tenemos que volver a tomar las riendas, haciendo que nuestros hijos e hijas sean mujeres y hombres provechosos para si mismos y para los demás. Que aprendan en casa que el poder está en servir a los demás y que una palabra bien dicha en buen tono no es mejorada por el grito y el mal gesto.
      Por supuesto, luego estamos aquellas personas que nos sentimos comprometidas con nuestr@s conciudadan@s y nos dedicamos a hacer política, o sea, a gestionar lo público, a presentarnos en nombre de quienes confían en nuestros programas, y hacemos cosas. Nunca todo lo que quisiéramos, pero siempre poniendo todo de nuestra parte, como mejor sabemos, para mejorar la convivencia. No somos superhombres o supermujeres, somos personas que como vosotr@s queremos que la convivencia actual y futura sea más digna, más justa, más igualitaria y que nadie tenga que pasar por lo que, de malo, nosotr@s hemos pasado.

      Un abrazo Encarna. Tú sabes cuánto te estimo, cuánto siento lo ocurrido y lo dispuesto que estoy para hacer lo posible por que eso no suceda más, dentro de mis posibilidades. Estoy seguro de que hablo en nombre también de mis compañer@s, en su nombre te enviamos a tí y tu familia un gran abrazo.

      Manuel.

  2. Para eso estais vosotros,los politicos.Para endurecer las penas de estos asesinos sin justificacion y agilizar los pasos burocraticos,para que sus penas sean cumplidas integramente,sin permisos,ni tercer grado;de igual manera que ellos no lo tuvieron con sus victimas

    • Estimada Magda, muchas gracias por tu colaboración. Tienes razón, los políticos estamos para organizar todo lo público. Por eso presentamos en cada legislatura un contrato en el que estipulamos lo que estamos dispuestos a hacer y por lo tanto, también lo que no estamos dispuestos a hacer. Pero como ya he contestado a Encarnación Armenteros, los políticos no somos seres especiales, de hecho cuando nos convertimos en algo distinto a las personas que nos rodean, terminamos haciendo de la política nuestro sayo. Estas cosas tan importantes de las que tú hablas no deberían ser sólo cosas de políticos, de hecho en el Parlamento se ha presentado una petición popular para legislar sobre este tipo de delitos. Pero las leyes las hacen en el Congreso, no en los ayuntamientos, y siempre existen muchas formas de ver una misma realidad, por eso nunca se consigue que salgan a gusto de todos. ¿sabes porqué me gusta la política municipal? porque doy por hecho que el político de un pueblo está cerca de sus conciudadanos y ellos están, a su vez, cercanos a él. Para poderse reclamar, para recordarse, para poder mirar a los ojos y sentir, cuando las cosas no se hacen bien, la vergüenza por la traición o la cobardía, o cuando se hacen bien, el apoyo y la comprensión si sale mitad y mitad. Por que te insisto, no somos superpersonas que todo lo pueden, igual que quienes os dedicáis a otras cuestiones, tenemos que acordar, que terciar, consensuar y desde luego nunca imponer, si no los ayuntamientos serían como algunos hogares, lugares para la ira y los malos modos, lugares para la confrontación sin sentido y la violencia. Cada cual en lo suyo, con comprensión para los demás, debemos hacer lo mejor que podamos para que nuestra vida mejore, para que haya más justicia e igualdad.
      Manuel Bermúdez

  3. De verdad que da rabia lo comprensiva que es la gente con la violencia en general, y con la violencia contra la mujer en particular. Los comentarios jocosos sobre la “inferioridad” de las mujeres, sobre su “blandura” o “sentimentalismo”, sobre su eterna y obligada dependencia de un varón para hacer cualquier cosa en su vida, desde enderezar sus primeros juegos competitivos hasta colgar el último cuadro del ikea, nos van construyendo por dentro como personas ” de segunda”, acobardadas, pendientes siempre de que nos den los demás el visto bueno, prestas a apartarnos de enmedio en cuanto sospechamos que estorbamos, dispuestas a echarnos a nosotras mismas la culpa de todo, incluso de que nos maltraten. Y ser y actuar diferente se paga desde bien niña: la marimacho, la que se queda sola y no le salen novios, la rara, la histérica… ¡cuánto sambenito y cuántas barreras, por dentro y por fuera! Así no es de extrañar nuestra fragilidad, no es de extrañar que cuando sucede un caso de violencia, primero se siga mirando a la mujer o a su entorno, pues el mal siempre ha de venir de nosotras mismas… Hay que alzarse, hay que acabar con tanta mansedumbre y obediencia, hay que darle la vuelta a tanto estereotipo que no ha caducado, porque nunca ha dejado de tener vigencia: las niñas no son más cobardes, no son más sentimentales, no son más dadas a la ternura, no son menos racionales… Y, en contra de lo que piensa Encarni, creo que sí hay que presentar una batalla específica contra esta violencia, que tiene sus características particulares, y contra la que hay que usar unas armas adecuadas, y que nos toca a las mujeres, que somos las que perdemos, liderarla, aunque para eso tengamos que alzarnos contra lo que se supone-`porque así nos lo han hecho creer-que constituye nuestra verdadera naturaleza: la obediencia, la paciencia, agachar la cabeza y esperar a que vengan los hombres a solucionárnoslo.

  4. De acuerdo con tu planteamiento, sin embargo creo que en este aspecto como en todos los que atañen a la educación, estoy convencido de que es cuestión de trabajo, tanto de hombres como de mujeres. Que vosotras reivindiquéis vuestro rol es absolutamente necesario, tanto como que nosotros lo entendamos en su plenitud y lo interioricemos. Yo creo que si bien la mujer como género sale perdiendo, quien en definitiva pierde es el género humano, y mientras pensemos que cada uno debe hacer la guerra por su cuenta no funcionarán las soluciones.

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